Santiago. Mientras el agua cae como una cascada sobre una de las piscinas del parque Oasis, Pedro Arraztoa cuenta cómo su familia creó un establecimiento turístico de un terreno eriazo que sólo tenía parrillas para asados. Como corredores de propiedades, conocieron en 2007 un terreno en Isla de Maipo (localidad cercana a la capital chilena) que la gente frecuentaba para pasar un día familiar. Pero que tenía poca infraestructura y valor. Y decidieron comprarlo para agregarle valor. Su modelo fue transformarlo en un parque de entretenciones acuático de alto nivel.

De esta manera, la familia Arraztoa-Larenas, compuesta por seis hermanos liderados por su madre, creó un negocio inmobiliario que está en pleno proceso de diversificación. Además de Oasis, la familia quiere crear un establecimiento de senior suites para la tercera edad y desarrollar hostales en la regiones Metropolitana y V, aprovechando el número de visitantes en cada una de las zonas geográficas.

“La gente venía sin que hubiera ninguna inversión, por lo que vimos una oportunidad de negocio”, cuenta Pedro Arraztoa sobre la inversión en Oasis. El mismo ímpetu los ha llevado a estudiar los otros dos negocios.

“El objetivo de las senior suites es que las familias puedan dejar a las personas de tercera edad en un lugar donde tengan un servicio de excelencia”, dice Arraztoa. “Se buscará atraer al segmento de clase media y media alta, un mercado que no ha sido atendido de buena manera”. Para esto, ya compraron un terreno de 40 hectáreas en Alto Macul.

La idea tiene un buen sustento. Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), hacia 2015 la población en Chile bordeará los 15.558.447, de los cuales 2.269.320 serán adultos mayores, con un crecimiento de un 20,71%. De hecho, la tasa de envejecimiento en Chile se ha duplicado en los últimos 20 años y es la segunda más alta de la región.

Más adelante, los Arraztoa esperan incursionar en el negocio de crear una cadena de hostales para estudiantes con un servicio de mayor calidad respecto al que existe hoy. Se ubicarían preferencialmente en la regiones Metropolitana y V, por la cantidad de visitantes extranjeros que reciben la capital y las ciudades de Viña del Mar y Valparaíso. “Todavía en Chile hay espacio para traer ideas desde afuera que generen negocios con valor agregado”, dice Arraztoa, refiriéndose al servicio hotelero que han conocido en Europa y en Estados Unidos. “La gracia es que todos los hermanos hemos viajado a varios países, lo que nos ha abierto la mente para generar nuevos negocios”.

La tarea de concretarse, no será fácil, porque hay una oferta amplia: según cálculos de la Asociación de Hostales de Chile, en Santiago habría unos 80 establecimientos de este tipo y, en la V Región, otros 60, los que reciben aproximadamente unos 250.000 turistas al año. Pero el emprendimiento puede ser prometedor, ya que viene al alza. “Sólo en Santiago creció de manera importante, para alcanzar US$ 10 millones al año”, dice Pablo Egaña, presidente del gremio.

Estructura matriarcal. Para centrar la gestión de todos estos negocios, la familia creó una sociedad familiar para generar nuevos emprendimientos, liderada por la matriarca, Celeste Larenas. Como buen matriarcado, todas las decisiones finales pasan por ella, algo como lo que ocurre con los hermanos Luksic, por ejemplo, quienes siempre le preguntan a su mamá para realizar un nuevo negocio. “El sentido comercial de mi mamá es mayor al nuestro”, dice Arraztoa.

De hecho, fue el emprendimiento de Larenas, quien creó una oficina de compra y venta de casas en los 80 en la Región Metropolitana y la V, el que generó la caja suficiente para que el clan comenzara a gestar el negocio inmobiliario. Esta línea del negocio familiar aún existe y también se verá potenciada el próximo año. Según la consultora inmobiliaria Colliers International, el mercado de compraventa de inmuebles se beneficiará por el crecimiento del país (cercano al 6%), lo que aumentará las expectativas de vendedores y generará un aumento en los precios. De hecho, la inversión en construcción estimada para 2010 según la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) será de 600 millones de UF, unos
US$26.700 millones. Lo que transforma al corretaje en un mercado interesante.

La profesionalización es una de las principales tareas en que se ha enfocado la familia. En sus inicios el negocio del parque era tan artesanal que los mismos hijos eran quienes atendían la boletería y manejaban todo el flujo de las cajas. Sin embargo, existían las ganas de mejorarlo. Para ello, algunos hermanos viajaron a México –líder en la región en este rubro por su cantidad y calidad de parques temáticos–, donde recorrieron diversas instalaciones desde el Distrito Federal hasta Guadalajara. Así, la sociedad efectuó una planificación de cinco años para crear piscinas y toboganes. “Inicialmente proyectamos una inversión de US$ 3 millones y ya hemos gastado US$ 2 millones”, dice Arraztoa.

Hoy tienen 100.000 visitantes por año, lo que significa unos 5.000 clientes tanto el día sábado como el domingo. “En la calle que da al parque se forman colas y a veces debemos lidiar con gente que se quedó afuera y se molesta”, dice Arraztoa. Para 2010 esperan que su facturación crezca 20%, principalmente por el factor precio, ya que van a subir el valor de las entradas, que llegan, a los
CH$4.000 (US$8)para el público en general, a lo que se suma que esperan que en este año la afluencia aumente a 120.000 personas.

Otra gracia del parque es que sus costos son bajos. La razón: en el terreno existen napas subterráneas que nutren las piscinas. “Generalmente las piscinas se rompen de arriba para abajo y acá ocurre todo lo contrario por la presión de las napas”, dice Arraztoa. Además, el cuidado del agua es mínimo, ya que el afluente recorre cada una de las seis albercas, por lo que el agua fluye limpiándolas de manera natural.
Pero la familia quiere más. En dos años van a invertir US$1 millón más, para ampliar la principal piscina del parque. Con esta inversión, pondrán juegos de fibra de vidrio que traerán desde México. Las oportunidades se han dado y, como un goleador de fuste, los Arraztoa-Larenas han sabido aprovechar las ocasiones de gol y así generar un pequeño imperio inmobiliario.