París. Dos ejecutivos de Renault despedidos por filtrar supuestamente información sobre el programa del vehículo eléctrico del fabricante automovilístico han prometido luchar contra sus despidos, mientras un tercero esperaba escuchar este lunes su destino.

La fiscalía francesa abrió este viernes 14 de enro una investigación sobre espionaje industrial en la compañía, después de que Renault presentara una demanda legal alegando que se había pasado información a una potencia extranjera, sin identificarla.

El escándalo ha amenazado con dañar las relaciones entre Francia y China, después de que una fuente de gobierno dijera que los servicios de inteligencia estaban investigando una posible conexión con China como parte de las comprobaciones iniciales antes de la investigación oficial.

El fabricante automovilístico había suspendido a los empleados la semana anterior por sospechar que habían filtrado información sobre su prestigiosa tecnología del coche eléctrico.

El Gobierno francés ha hablado de "guerra económica", mientras que Renault ha dicho que era la víctima de una "red internacional organizada".

Carta de despido. Michel Balthazard, ex vicepresidente de ingeniería avanzada en Renault, recibió su carta de despido durante el fin de semana, dijo su abogado Xavier Thouvenin a Reuters.

La carta acusó a Balthazard de pasar información estratégica a cambio de sobornos, una acusación que Balthazard niega "categóricamente", dijo Thouvenin. El abogado indicó que Balthazard llevaría el caso a un tribunal industrial.

Bertrand Rochette, que trabajó como número dos de Balthazard, también recibió su carta, y dijo que estaba decidido a defenderse. "Quiero ser exonerado de todo esto y reincorporado a la compañía", dijo a RTL radio.

El tercer ejecutivo, Matthieu Tenenbaum, número dos del programa del vehículo eléctrico, no había recibido su carta este lunes por la mañana, dijo su abogado a Reuters en un mensaje de texto.

Renault se reunió con los tres ejecutivos el martes 11 de enero en su sede. Según la ley francesa, la compañía tenía que esperar al menos dos días antes de enviar las cartas de despido.

El escándalo ha amenazado con dañar las relaciones entre Francia y China, después de que una fuente de gobierno dijera que los servicios de inteligencia estaban investigando una posible conexión con China como parte de las comprobaciones iniciales antes de la investigación oficial.

El Gobierno francés ha minimizado la posibilidad de una conexión con China, diciendo la semana pasada que no estaba acusando a ningún país de estar implicado. China ha negado cualquier relación con el caso.

El ministro de Industria, Eric Besson, dijo el lunes en France 2 que las acusaciones y sospechas contra los tres eran "graves".