Quito. La Superintendencia de Compañías negó la petición realizada por la compañía aérea Ícaro de revocar la resolución del ente que dispuso la disolución y liquidación de la empresa.

Según un comunicado de la entidad reguladora, el estudio técnico de las peticiones de Ícaro, para que se revoque la resolución, determinó que no se han superado las causales, especialmente la relacionada con las pérdidas que registra la compañía.

La Superintendencia explica que la compañía “no ha procedido a aumentar el capital en el monto necesario para restituir las pérdidas, como lo afirma en sus remitidos, ni con recursos de sus actuales accionistas, ni tampoco con inversionistas extranjeros”.

A mediados del mes pasado, la aerolínea presentó a la Superintendencia de Compañías el plan de implementación de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) con las que, según Carlos Calero, asesor contador de la firma, se quita la causal de disolución, porque ya las pérdidas no superan el 50% del patrimonio. Por ello había dicho que ya no sería necesario capitalizarla.

La disolución de la compañía fue resuelta voluntariamente por la Junta General de Accionistas de la empresa, el 26 de mayo, y sometida a la aprobación de la Superintendencia de Compañías a través de comunicación ingresada el 1 de junio pasado.