Al menos dos años más de vida se aseguró la Iniciativa Yasuní-ITT, que busca renunciar a la explotación de 846 millones de barriles de crudo en el campo Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT), equivalentes al 20% de las reservas del país.

El presidente de la república, Rafael Correa, resolvió el viernes pasado continuar con esta iniciativa, pese a los escasos resultados. La condición es que se obtengan contribuciones y aportes por US$291 millones anuales durante el 2012 y el 2013, previo a una evaluación establecida en el convenio de fideicomiso suscrito con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El proyecto, ahora liderado por Ivonne Baki, jefa negociadora del proyecto, estuvo a punto de fracasar porque en las condiciones previas del Fideicomiso Yasuní-ITT, también impuestas por Correa, se había establecido que no se continuaría con la iniciativa si hasta el 31 de diciembre del 2011 no se conseguían US$100 millones en contribuciones. Paralelamente, el plan B de explotar el petróleo sigue en marcha.

Vencido el plazo de diciembre, según los números manejados por la iniciativa, se habían conseguido depósitos reales por US$2.573.438,88. Sin embargo, para Baki el dinero comprometido era de US$116.852.503, entre contribuciones en efectivo, compromisos concretos, cooperación técnica no reembolsable y aportes en proceso.

La funcionaria dijo que el 30 de diciembre ingresaron al fideicomiso US$295.000 comprometidos por Turquía y el gobierno regional de Rhones, Alpes de Francia.

En su enlace sabatino, Correa explicó que el requisito para continuar con la propuesta era tener US$100 millones en dinero “comprometido y no necesariamente depositado”, por lo cual la meta se cumplió.

De cara al nuevo reto, Baki dijo que se desarrollará una intensa estrategia de promoción y publicidad por el mundo, especialmente en Europa, Norteamérica, Australia y Asia.

Para Baki, un plus es que se ha conseguido de las autoridades fiscales de Estados Unidos la autorización para implementar un mecanismo de exoneración tributaria a favor de los donantes de ese país, quienes a través del acuerdo 501(c)3, tendrán descuentos en los impuestos que pagan, situación que supone promoverá la cooperación.

La directora ejecutiva de la Fundación Natura regional, Rosalía Arteaga, cree que en el plan no deberían establecerse plazos, sino mostrar una verdadera voluntad de dejar el petróleo en tierra, y así se obtendrían mejores resultados de los cooperantes. Para ella, contar recursos que aún no han llegado al fideicomiso es poco realista.

Meta global. Ecuador busca un fondo de US$3.600 millones de donaciones internacionales. La idea es evitar la emisión de US$407 millones de toneladas de CO2, una cantidad mayor de emisiones a las que producen al año países como Brasil o Francia.

Viajes y promoción. Durante el 2011, en siete meses se invirtieron US$1,4 millones en promoción y publicidad. Se hicieron 12 viajes a 37 destinos. Ahora para lograr $ 3.600 millones se invertirá una cantidad mayor. El Yasuní es la reserva más importante de biodiversidad en el planeta y alberga pueblos en aislamiento voluntario.

Sobre Chevron. La denuncia del ecologista Mitch Anderson, en el Huff Post de EE.UU., sobre un supuesto acuerdo de Ivonne Baki para que Chevron contribuya a cambio de dejar insubsistente el juicio, causó revuelo. Ella lo negó. “Si quiere hacer algún aporte, será siempre y cuando no interfiera en el proceso judicial...”.

Oferta de aportes. El ministro de Planificación y Ambiente de la región Valón, de Bélgica, Philippe Henry, informó que la asignación a la iniciativa se hará en este año. El Gobierno ha anunciado que los US$40 millones que son parte de una demanda del presidente Rafael Correa contra El Universo irían a la iniciativa.