Desde que entró en vigencia el arancel mixto para la importación de calzado y textiles, en junio del 2010, los productores aseguraron que la medida ayudó a crecer al sector calzado en un 15% y al textil en un 9% en el 2011.

Sin embargo, la falta de capacitación de la mano de obra, tecnificación y diseño frenaron un mayor crecimiento.

El calzado y los textiles importados cancelan un arancel del 10% al valor de la adquisición, más US$6 por cada par de zapato y US$5,5 por cada kilo en el caso de las prendas.

Este arancel no rige para los miembros de la Comunidad Andina, el Mercado del Sur y Chile.

Al entrar a regir la medida, los talleres de calzado proliferaron, aunque muchos de ellos debieron cerrar al no tener personal capacitado para responder a la demanda, manifestó la propietaria de una línea de calzado, Ile Miranda.

La productora consideró que, paralelamente a la imposición del arancel, se debieron tomar en cuenta ciertos parámetros para proyectar a los productores nacionales de calzado como competidores externos.

Para ello es necesario, dijo, incluir técnicas de moda y diseños. “A mí me llegó más trabajo, mis pedidos aumentaron hasta en un 300%, pero no lo pude cumplir porque necesitaba más obreros”, afirmó Miranda.

Esta apreciación es similar a la del sector textil. La gerenta de Industrial y Comercial 3 B, Tatiana Quintero, se mostró preocupada por lo que podría suceder cuando se quite el arancel y los pequeños y medianos productores vuelvan a quedar en desventaja con las confecciones foráneas.

“No todos los que se dedican a esta actividad están altamente calificados, no es simplemente coser por coser, sino tener todos los complementos para ser eficientes en las confecciones y aplicar la tecnificación”, explicó.

La presidenta de la Cámara de Calzado de Tungurahua, Liliana Villavicencio, afirmó que pese al crecimiento del sector que pasó de 600 talleres en el 2008 a 3.500 en el 2011, se registran falencias en cuanto a la preparación de personas y especialización técnica.

Eso, a su criterio, ha sido un “limitante” para un mayor desarrollo. Villavicencio explicó que por ello presentarán al gobierno un programa de estudios para plantear un tecnologado en la fabricación de calzado.

“De pronto el crecimiento para el 2011 hubiese sido más factible si hubiéramos tenido la mano de obra calificada y personal técnico adecuado en los procesos de producción de calzado”, refirió.

El presidente de la Asociación de Industriales Textileros del Ecuador, Javier Díaz, aseveró que el 2011 fue “aceptable” para el sector.

Sin embargo, hace énfasis en que existe un déficit de personal calificado, que bordearía los 15.000 obreros.

En los comercios de la Bahía, los negocios refieren del crecimiento del producto ecuatoriano, sin embargo, lo importado sigue con mayor preferencia.

“La gente prefiere pagar más para llevarse zapatos con nuevos modelos, los zapatos ecuatorianos son los mismos. Los que más nos compran son los que vienen de Perú y Colombia”, dijo William León, de la Asociación Bacascarbo.

En tanto, las importaciones de calzado y prendas de vestir no han registrado una caída en términos monetarios, aunque en volumen el calzado tuvo un ligero descenso.

Importaciones. Prendas. Según datos del Servicio Nacional de Aduana (Senae), la importación de prendas y sus complementos creció en un 55,67% en el 2011, es decir, subió de US$140,84 millones a US$219,25 millones.

Calzado y accesorios. Este creció de US$104,45 millones en el 2010 a US$131,60 millones en el 2011. Pero el volumen de importación se redujo de 8,47 millones de kilos a 8,08 millones.