Quito. Ecuador iniciará la renegociación de los contratos petroleros con las firmas privadas en la segunda semana de agosto, para convertirlas en meras operadoras de los campos y obtener la totalidad de la producción de crudo.

El socio más pequeño de la OPEP puso en vigencia este lunes una reforma a la Ley de Hidrocarburos con la que trazó plazos y lineamientos para la renegociación de los nuevos acuerdos hidrocarburíferos, que deberán estar listos hasta el 30 de noviembre.

"Nos sentaremos a negociar en firme a partir de la segunda semana de agosto cuando ellos (las firmas) conozcan la totalidad del contrato, que se les dará entre el lunes y martes de la próxima semana", dijo el ministro de Recursos Naturales No Renovables, Wilson Pástor, en una entrevista televisada junto con el presidente Rafael Correa.

Quito lleva más de dos años en tratativas con las petroleras privadas para cambiar su condición de actuales socias a operadoras de los campos, sin obtener mayores resultados.

En el plazo fijado, Correa espera alcanzar un acuerdo con la mayoría de las firmas, a quienes se les pagará una tarifa por la extracción de cada barril producido en los campos y dejando como propiedad del estado la totalidad de la extracción.

En el caso de no lograr un acuerdo, el país andino liquidará los contratos y pagará un precio justo, dijo Correa, quien suavizó su posición frente a un desacuerdo con las firmas.

El fin de semana amenazó con nacionalizar los campos de las petroleras que no acepten las nuevas reglas de juego fijadas para el estratégico sector.

En el país operan la española Repsol-YPF, la brasileña Petrobras, el consorcio chino Andes Petroleum y la italiana Eni.

Analistas han señalado que el punto donde se podría generar un desacuerdo con las firmas es en la fijación de la tarifa, que incluye un reconocimiento de inversiones amortizadas y gastos operativos.

Pástor ha reconocido que las negociaciones serán difíciles y que algunas petroleras podrían no llegar a acuerdos con el país, sin adelantar cuáles serían esas compañías.

La intención de Correa es pasar a manos del Estado las áreas concesionadas de las petroleras que no lleguen a un acuerdo, aunque no ha descartado que se entreguen a empresas extranjeras públicas o privadas.

"La política general del gobierno es, 'bienvenida la inversión extranjera, bienvenidas las compañías petroleras internacionales', siempre y cuando exploren", concluyó el mandatario.