Quito. El precio del crudo ecuatoriano tuvo una recuperación de $ 10,93 entre diciembre de 2014 y mayo de 2015, al pasar de $ 45,37 a $ 56,30 de acuerdo con el Banco Central del Ecuador (BCE) y el Servicio Nacional de Información (SNI).

La subida del precio ha estado acompañada por un mejor diferencial en comparación con el precio internacional del WTI. En abril y mayo los diferenciales fueron de $ 0,41 y de $ -3,09 respectivamente. Las cifras son favorables para Ecuador si se lo compara con el de diciembre que llegó a $ -14,13.

Sin embargo, para analistas, los bajos precios del crudo se mantendrán por largo tiempo, debido a problemas geopolíticos y de oferta y demanda.

De acuerdo con René Ortiz, experto petrolero, actualmente el WTI (crudo marcador tradicional para Ecuador) y los crudos pesados en general tienen una alta demanda para la refinación en EE.UU. Explicó que ese país ha mejorado su producción pero con el crudo de esquisto que es liviano.

Ortiz explicó que esto no quiere decir que a corto o mediano plazo el precio vaya a incrementarse a los niveles de años pasados ($ 100), pues la sobreoferta de petróleo y la baja demanda presionan los precios a la baja. En los próximos días o semanas se podría decidir un acuerdo con Irán y la ONU y, si esto sucede, se retirarían sanciones a este país petrolero, el cual aumentaría la oferta.

En la misma línea, Alberto Dahik, exvicepresidente de la República, dentro de un evento académico cuyo objetivo era debatir ideas que ayuden a la recuperación de la economía, consideró que las medidas temporales que ha tomado el Gobierno, como las salvaguardias, no son las más acertadas.

De acuerdo con Dahik, el precio del crudo está determinado por factores geopolíticos: ni a las monarquías peninsulares arábicas ni a los grandes consumidores (EE.UU., China o Europa) les conviene un precio al alza, por lo que la baja no es temporal.

Agregó que las salvaguardias generan restricción de bienes, y, por lo tanto, el precio de estos se incrementa.

Tampoco se han visto políticas para atraer inversión extranjera. Colocar impuestos a la salida de capitales es contraproducente, explicó.