Quito. El primer aeropuerto ecológico del mundo funciona desde este 25 de marzo en la isla de Baltra del Archipiélago de Galápagos.

El archipiélago, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979 cuenta con una terminal aérea de 6.000 metros cuadrados, cuyo costo superó los US$24 millones, según retrata la prensa local, que cita fuentes de Corporación América.

El aeropuerto de Galápagos funciona en sus nuevas instalaciones de forma parcial desde el pasado diciembre. Este 25 de marzo, Ecogal hizo el anuncio de ya estar a plenitud de funcionamiento.

El Aeropuerto Ecológico utiliza energía solar, reciclaje de agua de lluvia y el aprovechamiento del viento, lo que lo convierte en el primero de su naturaleza.

Funciona únicamente en el día y cubrirá la demanda turística de Galápagos, de unos 300.000 pasajeros al año.

El crecimiento turístico de Galápagos registra una tasa positiva desde 2006 del 11,5%. Galápagos tiene una población limitada de colonos (unos 30.000) y vive bajo un régimen especial que tiende a proteger su fauna y flora y mantener las condiciones naturales de las islas inalteradas.

La provincia está a unos 1.000 kilómetros de las costas continentales de Ecuador.

La agencia cubana de noticias, Prensa Latina, publicó que Ecogal plantea que "la nueva ubicación de la terminal asegura que los gases de las aeronaves estacionadas y en movimiento no ingresen en el edificio y disminuye el ruido percibido por los pasajeros".

El aeropuerto ubicado en la isla Baltra, que no dispone de fuentes de agua dulce y donde el agua de lluvia es limitada, posee una planta de desalinización que suministrará el líquido para la terminal, donde se la usará en lavabos, mientras se reciclará la de los inodoros.