Quito. Con un consumo que va en ascenso y una oferta importada que se acorta frente a años anteriores, la producción nacional de pavo sigue creciendo.

A mes y medio para la Navidad, la temporada pico de consumo, el sector avícola estima que la producción aumentará este año un 7,31% frente al 2010.

José Orellana, director ejecutivo de la Corporación Nacional de Avicultores del Ecuador, aseveró que la producción proyectada hasta diciembre es de 8.055 toneladas métricas, es decir, 549 toneladas adicionales que el periodo anterior.

“Las empresas avícolas que producen este tipo de carne han desarrollado adecuados niveles de producción así como de infraestructura para la crianza y el procesamiento de la carne de pavo”, dijo Orellana, al agregar que el sector se ha dinamizado en los últimos años, si se considera que en el 2006 se alcanzaron 5.081 toneladas.

Actualmente, los mayores criadores y productores de pavo en el país son Pronaca, Grupo Oro, Avícola Fernández, Avitalsa y Profasa, que con sus propias marcas y, algunas empacadas para terceros, cubren la mayor parte de la demanda local.

Y aunque el consumo de pavo por persona aún está distante del que representa la carne de pollo, que en el país se calcula en 32 kg por persona al año, los productores refieren que este ha evolucionado, pues no solo se está comprando en Navidad, sino en distintos ciclos del año.

Se estima que el consumo per cápita de pavo bordeará los 0,60 kg en el país.

“La Navidad sigue siendo la temporada alta de consumo por lo tradicional que significa servir este plato, pero también esta ave se la está comprando en volúmenes interesantes para negocios, eventos o como parte de la dieta”, según un productor.

Al tomar el pulso de la demanda histórica, los productores se inclinan más a criar pavos que van rangos de 8 a 11 kilos.

“Eso depende mucho del número de personas que requieren el producto, por eso se producen pavos en esos rangos”, manifestó Patricia Moreira, directora ejecutiva de Avícola Fernández.

Las proyecciones que tiene Conave indican que la producción nacional para este año cubrirá alrededor de 92% de la demanda interna, considerando que además existe una producción que se genera a nivel rural que proviene de pequeños productores de la Sierra y Costa.

Parte de esa producción se destina al autoconsumo y otra a la comercialización en mercados de aves vivas. La cría de pavos del denominado ‘traspatio’ está presente en alrededor del 3,7% del total de fincas existentes en el país, según Orellana.

De allí que los productores locales, en los últimos años, han requerido limitar las importaciones a lo necesario para cubrir el déficit de producción interna y nivelar los precios del producto importado a los del nacional.

El 31 de octubre pasado, el Comité de Comercio Exterior ya resolvió aplicar una medida comercial no discriminatoria a las importaciones de pavo entero congelado, trozos y despojos de pavo, asignando una cuota de 338 toneladas métricas (338 mil kg) para estos productos provenientes de la Comunidad Andina con excepción de Bolivia.

La cuota de importación, que ha venido cayendo frente a años anteriores y conforme ha crecido la cría local, será distribuida entre siete firmas que registran importaciones históricas como Corporación Favorita, Corporación El Rosado, entre otras.

Además, se asignó cerca del 12% (unos 44.000 kilogramos) para cualquier otro importador que quiera ingresar el producto.