La ejecución o suspensión de la sentencia contra de la multinacional petrolera Chevron (Texaco) depende del pronunciamiento de los jueces de la Corte de Lago Agrio que emitieron la sanción el 14 de febrero del 2011 y que fue ratificada en segunda instancia.

En juego están más de US$18 mil millones. De insistir en la ejecución, los demandantes iniciarán las acciones para el cobro y que de suspenderse, en caso de que los jueces acojan el pedido del Tribunal Arbitral Internacional, frenará cualquier acción de cobro.

Hasta este miércoles, la multinacional esperó que la Corte respete la disposición del Tribunal Arbitral Internacional que de forma expresa a las funciones Ejecutiva, Legislativa y Judicial “adoptar todas las medidas a su disposición para suspender o causar la suspensión de la ejecución dentro y fuera del Ecuador (...)”.

En tanto que el abogado de los demandantes, Pablo Fajardo, indicó este miércoles que desde el punto de vista jurídico la Corte debe permitir el cobro de la sentencia.

Texaco perdió un proceso judicial local por contaminación ambiental y debe cancelar más de US$18 mil millones porque duplicó su sentencia al no pedir disculpas públicas hasta mediados de mes, cuando venció el plazo para hacerlo.