“¡El agua no se vende, el agua se defiende!”. Este es el grito que entonaron el 9 de abril pasado los indígenas y líderes sociales en la sierra de Quito, mientras marchaban en contra del proyecto de Ley de Aguas que tramitaba la Asamblea Nacional de Ecuador.

El problema aún no está resuelto. Perú y Ecuador, ambos países andinos, siguen enfrentados por la creciente dificultad para acceder a este bien básico. Entre los motivos que atizan esta pugna están el crecimiento de la población, el cambio climático y el uso de grandes cantidades de agua para el uso industrial, principalmente para la minería, por lo que los esfuerzos de los gobiernos para privatizarla o regularla, han dado pie a masivas protestas de las comunidades locales.

A mediados de 2009 el gobierno ecuatoriano del presidente Rafael Correa intentó transferirse el control de los recursos hídricos, en lugar de dejarlo en mano de las comunidades locales, lo que aumentó la preocupación por miedo a una posible privatización. En Quito y el altiplano Andino hubo protestas prolongadas, las que iban dirigidas al presidente Correa para que abortara de forma definitiva la discusión del proyecto de ley que se puso sobre la mesa en mayo de 2010.

En el caso de Perú, también los ciudadanos han recurrido a las protestas, y nuevamente la cuestión del agua ha estado vinculada a la expansión minera. 

El problema es que ambos países tienen una infraestructura insuficiente como para poder llegar con agua a zonas remotas en la montaña o la misma selva. Y en zonas urbanas, las personas quedan frecuentemente sin servicios de agua potable. 

El problema es que ambos países tienen una infraestructura insuficiente como para poder llegar con agua a zonas remotas en la montaña, o la misma selva.

Además, el crecimiento de la población también ha añadido más presión sobre las deficiencias existentes. Entre 1980 y 2009, los habitantes de Perú y Ecuador aumentaron un promedio anual de 1,8% y 1,9% respectivamente, según la empresa dedicada a estudios de mercados internacionales, Euromonitor.

Implicaciones. El problema del abastecimiento de agua en los Andes se ha visto exacerbada por el cambio climático y el uso de agua en la producción industrial, en particular la minería.

El cambio climático ha provocado el derretimiento de glaciares en los países andinos de Perú y Ecuador. De hecho, la superficie de los glaciares se ha reducido en alrededor de 30% desde 1970.

Al mismo tiempo, el crecimiento intensivo de las industrias ha resultado ser una carga para los recursos hídricos. Perú es uno de los mayores exportadores de minerales de oro, plata y cobre, con exportaciones de bienes por un total de 37,1% metálicos en 2009.

Aunque Ecuador no ha sido un exportador de productos metálicos, debido a que se ha concentrado más en sus reservas de petróleo y gas (la minería a gran escala no existe y sólo subsiste la minería artesanal), está tratando de desarrollar su potencial en esta área, particularmente en la sierra sur, zona donde se han producido las protestas por la legislación de aguas durante este año. 

Y la presión política continuará, debido a que se proyecta que los precios internacionales, principalmente del cobre, seguirán subiendo.

Asimismo, las mismas protestas populares contra la reforma por abastecimiento de agua podrían desalentar la inversión privada en esta industria, lo que traería consigo la eliminación de una importante fuente de financiación y la falta de conocimientos especializados que puedan dar lugar a una gestión más eficiente del agua y la distribución.

En esa perspectiva, las restricciones al suministro de agua podría desalentar la inversión extranjera en la minería y en otras industrias, lo que afecta el ritmo económico. Las entradas de inversión extranjera directa en Ecuador y Perú ascendieron a US$973,5 millones y $4.800 respectivamente, en 2008 (últimos datos disponibles), lo que reflejó un PIB total de 1,8% y 3,8% para ambos países. Entonces, si no se mejora el suministro de agua, tanto los consumidores como las empresas se verán afectados.

Perspectivas. Dada la importancia de la inversión extranjera en las industrias mineras, las autoridades de Perú y Ecuador esperan negociar acuerdos con las comunidades locales sobre los recursos hídricos.

Aunque el presidente ecuatoriano discutió sobre la legislación de aguas en mayo de 2010, pidiendo después incluso -el 20 de ese mes- a los asambleístas que archivaran la Ley de Aguas, a raíz de las presiones de las comunidades indígenas, inmediatamente los asambelistas iniciaron conversaciones con las comunidades locales con respecto al agua y la minería. La idea es convencer a las comunidades de que es necesaria una mayor inversión extranjera en la gestión del agua, lo que de paso ampliará los métodos para suministrarla.

Para poner paños fríos a las aprensiones habituales, en 2009 Ecuador aprobó una ley destinada a regular el uso del agua en las operaciones mineras, con el objeto de prevenir su contaminación y el exceso de uso en los procesos industriales.

Pese a estos avances y argumentos, tanto en Perú y Ecuador, el suministro de agua seguirá siendo el tema de mayor preocupación pública y gubernamental, porque gracias al crecimiento demográfico y el cambio climático, la presión sobre los recursos naturales no decaerá.