Washington. El Gobierno de Estados Unidos autorizó el viaje a Cuba de un grupo de ejecutivos de perforación petrolera, con base en Houston, para empezar a cooperar en temas de seguridad y prácticas ambientales tras el derrame de petróleo en el Golfo de México.

La Asociación Internacional de Contratistas de Perforación (IADC, por su siglas en inglés) dijo este miércoles que el Gobierno del presidente Barack Obama les había negado en diciembre pasado el permiso para viajar a Cuba, pero revocó ahora la decisión, al parecer debido a la posibilidad de una catástrofe medioambiental tras la explosión en abril de un pozo de BP.

"La licencia fue concedida, curiosamente, justo después del derrame en Estados Unidos", dijo Brian Petty, el vicepresidente ejecutivo de IADC. "Nos complace que el Gobierno haya cedido".

La IADC está esperando que Cuba fije la fecha de un viaje a la isla de cinco de sus ejecutivos con vistas a aumentar la conciencia sobre los estándares mundiales en la prevención de accidentes, procedimientos de seguridad y protección del medio ambiente, dijo Petty.

La delegación discutirá la posibilidad de perforación en aguas profundas cubanas del Golfo de México, dijo la IADC.

Sería la primera vez que miembros de la industria petrolera estadounidense visitan la isla de Gobierno comunista, que no tiene relaciones diplomáticas con Washington y es sometida a un embargo comercial desde poco después de la revolución de Fidel Castro hace cinco décadas.

Los miembros de IADC, principalmente empresas de Estados Unidos, poseen la mayor parte de las plataformas terrestres y marítimas del planeta.

Diplomáticos de Estados Unidos y Cuba entablaron la semana pasada conversaciones de trabajo sobre los riesgos del enorme derrame de petróleo en el Golfo de México, que podría ir a parar a las costas cubanas por las fuertes corrientes.

El petróleo que brota en aguas de Estados Unidos desde un pozo perteneciente a BP Plc, ya afectó algunas partes de la costa estadounidenses. Las autoridades estadounidenses temen que cause una catástrofe ecológica y económica.

Los oceanógrafos están prediciendo que una corriente marina de gran alcance, conocida como Loop, pueda arrastrar el crudo hacia el sureste a través del Estrecho de Florida y amenazar la costa noroeste cubana, donde están los mejores balnearios de la isla.

Exploración en Cuba. Aunque el petróleo que podría amenazar a Cuba está brotando de un pozo en aguas de Estados Unidos, expertos dicen que existe el mismo riesgo de accidentes similares si prosperan los planes de la isla de explorar sus aguas profundas del Golfo de México.

"Es muy probable que veamos la perforación en aguas cubanas a finales de este año", dijo el experto en petróleo Jorge Piñón durante un debate sobre la cooperación de Estados Unidos y Cuba en el Golfo de México, realizado en la New America Foundation de Washington.

El gigante petrolero español Repsol, que encontró petróleo en aguas profundas cubanas en el Golfo de México en 2004, ha contratado una plataforma italiana que está siendo construida en China con la que espera perforar un segundo pozo exploratorio a fines de año.

Varias petroleras internacionales han firmado contratos de riesgo con Cuba para la prospección de hidrocarburos en el Golfo de México, incluyendo empresas de Brasil, Malasia, Vietnam y Venezuela.

La noruega Statoil y una unidad de India Oil and Natural Gas Corp se han unido a Repsol.

Según cálculos conservadores del servicio Geológico de Estados Unidos, las aguas cubanas del Golfo de México podrían contener unos 4.600 millones de barriles de petróleo por descubrir.

La industria petrolera asume que la restricción de Estados Unidos al uso de su tecnología para explorar en aguas profundas ha retrasado la exploración petrolera en Cuba.

Pero expertos de la industria y ecologistas dicen que hay que permitir la plena cooperación con Cuba en prácticas de seguridad petrolera, para movilizar rápidamente tecnología estadounidense en caso de un accidente tan grave como la explosión del pozo Macondo.

"No estamos hablando de transferencia de tecnología. Todo lo que pedimos es que, si hay un accidente, los cubanos puedan levantar un teléfono y llamar a expertos estadounidenses que puedan aportar recursos en un plazo de 24 horas", dijo Piñón. "Tiene que haber esa flexibilidad".