Miami. Científicos del gobierno estadounidense recortaron este jueves su proyección para la temporada 2010 de huracanes del Atlántico y el Caribe, pero aún prevén que será un año muy agitado.

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOOA por su sigla en inglés) dijo que ahora pronostica el desarrollo de 14 a 20 tormentas tropicales, de las cuales entre ocho y 12 pueden convertirse en huracanes.

NOOA estimó que de cuatro a seis serán huracanes significativos, es decir, tormentas de Categoría 3 o más en la escala de Saffir-Simpson de cinco grados de intensidad, con vientos de más de 110 millas por hora (177 kilómetros por hora).

Antes de que comience la temporada de seis meses el 1 de junio, el NOAA había estimado entre 14 y 23 tormentas tropicales, con entre ocho y 14 que se podrían transformar en huracanes, y entre tres y siete transformándose en grandes huracanes.

La revisión reflejó el número de tormentas menor a lo esperado que se desarrolló en junio y julio.

"Estamos aún estimando una temporada de huracanes muy activa y es muy importante que la gente entienda esto", dijo Gerry Bell, el principal especialista en huracanes del Servicio Nacional de Meteorología.

La temporada del 2010 ha registrado hasta el momento tres tormentas tropicales, de las cuales sólo una alcanzó la fuerza de un huracán.

La temporada se está recién acercando a su fase habitualmente más activa, que va desde mediados de agosto hasta octubre. Los huracanes se crean en aguas calientes y el Atlántico tropical tiene las temperaturas más altas en ese período.

El patrón climático conocido como La Niña también se formó rápidamente en julio, generando condiciones que favorecen la formación de huracanes en el Atlántico, dijo Bell.

La Niña es un enfriamiento en las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico tropical que tiene un amplio impacto en el clima global.

El Atlántico ya está en medio de un período activo de huracanes que comenzó en 1995 y podría durar una o dos décadas más.

Cuando se forma La Niña en un período con estas características "se crea el entorno perfecto para que estos sistemas se formen y se fortalezcan", indicó Bell.

En su estimación previa, el NOAA había dicho que la temporada 2010 podría competir con la agitada campaña del 2005, cuando el huracán Katrina provocó la muerte de 1.500 personas y causó estragos en la producción de energía en el Golfo de México.