El análisis es crítico: la regulación financiera en Chile no está en concordancia con la velocidad de los avances que tiene los sectores industriales.

Según el último de estudio de la consultora Accenture, que proviene de la versión local para el reporte internacional de Technology Vision 2017, para el que s encuestó a 134 altos ejecutivos de la industria financiera en Chile, el 71,9% de estos profesionales afirma que "está de acuerdo" o "muy de acuerdo" en que el ambiente regulatorio es obsoleto. El 25% no está de acuerdo ni en desacuerdo, mientras que el 3,1% está en desacuerdo con dicha aseveración.

En la misma línea regulatoria, el 59,4% de los consultados afirma que el ambiente regulatorio de su negocio es "extremadamente inestable".

Para el presidente ejecutivo de Accenture en Chile, Rodrigo González, dado el nivel y la rapidez de los cambios que generan las nuevas tecnologías, el desafío, tanto a nivel global como local, es que las regulaciones se mantengan con el mismo ritmo de actualización. "Las nuevas tecnologías no solo están generando cambios en las industrias actuales, sino que están creando nuevas industrias a grandes velocidades. Ante esto, la percepción global y local es que se requiere aumentar el ritmo regulatorio para estar a la altura de los impactos de las nuevas tecnologías", destacó.

Otro resultado que llama la atención en el reporte de la consultora es que un 84,4% afirma que su organización debe innovar a un ritmo cada vez más rápido solo para mantenerse competitiva y atractiva en el mercado. Pero solo el 28,1% de los ejecutivos de la industria financiera chilena sostienen que hoy sus respectivas empresas están invirtiendo en nuevas tecnologías como parte de su estrategia de negocio.

Quizás la falta de velocidad de las empresas financieras para absorber los cambios se entienda por otros resultados: el 59,7% de los consultados sostiene que las empresas están hoy bajo una presión muy fuerte de extender la innovación en lo que denominan como “fuerza laboral” y “estructura corporativa”; al mismo tiempo, el 53,1% de los ejecutivos de la industria financiera chilena afirma que la estructura de su compañía es hoy tradicional y reticente a los riesgos.