Nadie dijo que la transición de la movilidad basada en hidrocarburos a la eléctrica fuera fácil y mucho menos a un bajo costo, y no solo por el precio de los vehículos eléctricos, que en líneas generales supera al de los tradicionales. Y es que, tal y como asegura el reporte de Allianz Global Corporate & Speciality (AGCS), la electromovilidad presenta nuevos escenarios de riesgo para fabricantes, proveedores y aseguradores, y tiene un impacto significativo en el seguro automotor de responsabilidad civil.

De hecho, las primas hoy en Europa y otros países exceden el costo de las de los vehículos tradicionales, llegando a ser incluso un 70% superiores, según el Institute of the Motor Industry.

En este informe la aseguradora alerta de que el crecimiento del parque automotor eléctrico conlleva una serie de riesgos técnicos y operativos, pues aunque los vehículos eléctricos tienen menor probabilidad de estar involucrados en accidentes, el costo de las reparaciones ante cualquier daño en promedio es más costoso respecto a los automóviles tradicionales.

AGCS también asegura que la nueva tecnología que incluyen los autos eléctricos genera riesgos y exposiciones que provocan cambios en la responsabilidad a lo largo de la cadena de suministro.

“Lo que pueden haber sido tres partes en un vehículo convencional, hoy solo puede ser una parte en un automóvil eléctrico. Esto puede generar preguntas sobre qué fabricante o proveedor es responsable de un defecto. La mayor complejidad de la cadena de suministro automotriz y la dependencia de los productores de software y tecnología conducirán a nuevas exposiciones y dividirán los pasivos en la cadena de valor”, explica Daphne Ricken, especialista en seguros de responsabilidad civil de la compañía.

 

Por otro lado, como sucede con los vehículos convencionales, los componentes eléctricos defectuosos y los cortocircuitos pueden provocar un incendio, que, al involucrar baterías de alto voltaje, pueden ser mucho más intensos y difíciles de extinguir y pueden liberar altos niveles de humos tóxicos.

Entre los riesgos que implica la transición a los vehículos eléctricos, AGCS señala también los riesgos cibernéticos, pues la mayor conectividad de este tipo de autos, que pueden incluir incluso inteligencia artificial, puede conllevar vulnerabilidades cibernéticas, como la amenaza de ataques maliciosos, interrupciones del sistema, errores y fallas. “Ha habido recalls en el sector automotriz como resultado de la ciberseguridad”, asegura el reporte.

Justamente la compañía advierte de un posible aumento de los recalls para la industria automotriz, debido defectos o problemas de calidad en los procesos de producción, como consecuencia de la alta presión que tienen las marcas por acelerar la transición a la movilidad eléctrica.

Para este año, si bien la expansión de la pandemia ha implicado un fuerte golpe a las ventas mundiales de automóviles, la Agencia Internacional de la Energía prevé que las ventas de vehículos eléctricos superen ligeramente las del 2019, llegando a los 2,3 millones de unidades vendidas y alcanzando más del 3% de las ventas del mercado general de automóviles. Con este incremento, circularían por las carreteras 10 millones de unidades y el stock de vehículos eléctricos representaría un 1% del total.