Melbourne/Bengalure.- El gigante minero Rio Tinto advirtió este miércoles que la epidemia de coronavirus surgida en China podría crearle condiciones desafiantes en los próximos seis meses, al generar más interrupciones en las cadenas globales de suministros y posibles retrasos de sus proyectos en Australia.

La advertencia ocurrió inmediatamente después de emitir su mejor reporte de ganancias estructurales desde 2011, respaldado por un salto considerable en los precios del mineral de hierro el año pasado.

Sin embargo, el 2020 parece incierto, con la actividad económica estancada en muchas partes de China, donde las autoridades intentan contener el virus que ha causado la muerte de casi 3.000 personas y se ha extendido a más de dos docenas de otros países.

Las ganancias estructurales para el año terminado el 31 de diciembre subieron un 18% a US$10.370 millones. La cifra se situó ligeramente por debajo de la estimación consenso de US$10.400 millones, de acuerdo a un sondeo de la firma Vuma Financial entre 17 analistas.

"Hoy, nuestras órdenes de mineral de hierro están llenas. Pero es probable que veamos algún impacto en el corto plazo, como en las cadenas de suministro y posiblemente en los servicios provisionales de proveedores chinos", dijo el presidente ejecutivo de Rio Tinto, Jean-Sébastien Jacques, en una teleconferencia.

Jacques dijo que Rio Tinto estaba evaluando la posibilidad de demoras en sus proyectos por eventuales interrupciones de entregas de proveedores de equipos chinos y que informaría al mercado de cualquier cambio "en las próximas semanas".

"Podría haber (un impacto) en todos los proyectos en la industria porque mucha fabricación ahora viene de China", destacó. Rio Tinto, que arrancó el título de la mayor productora global de mineral de hierro del mundo de manos de Vale en 2019, está reforzando su proyecto Koodaideri de US$2.600 millones y planea también empezar las obras en el primer semestre del 2020 para extraer nuevos depósitos en el yacimiento Tom Price.

Rio Tinto es el último de los gigantes australianos del mineral de hierro en reportar resultados en una temporada sólida de ganancias, y al igual que sus rivales, anunció un dividendo menor de lo que esperaban los inversores.

Las ganancias estructurales para el año terminado el 31 de diciembre subieron un 18% a US$10.370 millones. La cifra se situó ligeramente por debajo de la estimación consenso de US$10.400 millones, de acuerdo a un sondeo de la firma Vuma Financial entre 17 analistas.

La minera anglo-australiana fijó un dividendo final de US$2,31 por acción, superior a los US$1,8 por papel de 2018, pero inferior a la previsión consenso del mercado de US$2,40.