Si América Latina fuera un tablero de Monopolio, hoy estaríamos viendo cómo un jugador va colocando una a una sus fichas en los casilleros de la banca. Es la gran ofensiva de la banca colombiana, que de 35 filiales en el exterior en 2007 ha pasado a 175 en marzo de este año.

En 2007 Bancolombia compró el conglomerado Banco Agrícola en El Salvador, convirtiéndose en líder en este país, con un millón de clientes. “Su aporte más importante es que ha generado una sensación de confianza en el objetivo de convertirnos en un banco regional”, dice Carlos Alberto Rodríguez, su vicepresidente internacional.

Luego, en 2010 la comisionista de bolsa Interbolsa compró la corredora brasileña Finabank, y el Banco de Bogotá adquirió el conglomerado centroamericano BAC Credomatic, con presencia en Estados Unidos y dos millones de usuarios. Al año siguiente se dio una de las operaciones más grandes realizadas por una multilatina colombiana en el exterior. El Grupo Sura se hizo de las operaciones de pensiones, seguros y fondos de inversión de ING en cinco países de la región, con una inversión de US$3.763 millones.

Este año está en curso la compra de las filiales de HSBC en Colombia, Perú, Uruguay y Paraguay por parte de GNB Sudameris, mientras que Davivienda compró las operaciones de este banco en Costa Rica, El Salvador y Honduras. Una vez que ambas se concreten, los activos de la banca colombiana en el exterior ascenderán a US$42.606 millones, según cifras de la Superintendencia Financiera de Colombia, cuatro veces más que hace cinco años.

Los bancos colombianos han aprovechado la crisis europea y el retiro de algunas instituciones de mercados en donde las rentabilidades no son tan altas. “Se abrió un espacio para que algunas bancas de los países emergentes pudieran aparecerse en ese espacio”, dice Javier Galán,  director del Observatorio Económico, Financiero y Empresarial de la Universidad Sergio Arboleda.

Estadísticas de la autoridad financiera muestran cómo Centroamérica ha sido el escenario principal de compras y en donde reposa el 77,36% de los activos de las instituciones colombianas fuera de las fronteras: en Panamá poseen el 12% del sistema bancario, en El Salvador un 52,2% y en Costa Rica el 13,03%. Le siguen de lejos por el Caribe, con un 14,66%, Norte América con 7,74% y Sur América con 3,24%.

En un escenario de fusiones, adquisiciones y desinversiones, las oportunidades para las multilatinas financieras colombianas siguen abiertas y se podrían maximizar si se aprovechan las sinergias y sociedades con instituciones financieras de otros países, como la chilena.

Para los analistas, la concentración del crecimiento en esta área obedece a que su legislación ofrece mayor apertura, sumado a bajos niveles de bancarización y de educación financiera, lo que la convierte en un nicho por conquistar. “Hay muchas necesidades en materia de banca personal”, dice Juan Carlos Gutiérrez, profesor del departamento de finanzas de la Universidad EAFIT.

Para Rodríguez, de Bancolombia, la premisa es buscar escenarios afines donde haya condiciones para implementar un modelo exitoso. “El sector financiero centroamericano ha evolucionado mucho en los últimos 10 años y vemos que es posible participar en este proceso y agregar valor”.

Actores robustos. La crisis financiera de finales de la década del 90 dejó lecciones importantes en el país, incluyendo una regulación con altos estándares y muy similar a la establecida en el acuerdo Basilea III: provisiones contra cíclicas, modelos de riesgos estructurados y altos estándares de gobierno corporativo. Eso y unos bancos bien capitalizados, que manejan sus riesgos con prudencia.

“Esto hizo que la banca colombiana fuera inmune a los fenómenos internacionales y llegara a tener una posición muy importante en el entorno mundial, tanto así que en los primeros 500 bancos del mundo aparecen tres colombianos”, dice Javier Galán.

La internacionalización les ha permitido a las entidades financieras diversificar el riesgo desde el punto de vista de los ingresos, ampliar su base de negocios en casi cinco millones de clientes y defenderse de la competencia de actores extranjeros en Colombia, país con bajas tasas de bancarización.

Uno de los competidores más agresivos en Sudamérica es el Grupo Sura, que ha buscado inversiones en otras latitudes dada su alta participación como jugador local. “Ese crecimiento no orgánico, vía adquisiciones, tenemos que hacerlo fuera de Colombia, porque aquí ha llegado a su límite”, afirma su presidente, David Bojanini. En el tema de pensiones y fondos mutuos Sura tiene alrededor del 75% de sus activos bajo manejo fuera de Colombia.

Los controles para evitar el lavado del dinero producto de las actividades ilícitas es otra de las principales ventajas comparativas que puede aportar Colombia a los países en donde llega, sumado a su experiencia en el manejo de las carteras en épocas de crisis y portafolios de consumo y microcrédito.

“Hay temas en el caso colombiano que estamos muy bien, gestión de riesgos e inversiones, en tecnología y en gestión humana”, afirma Bojanini.

En el caso de Bancolombia, su experiencia en Corresponsales Bancarios como mecanismo de inclusión financiera será replicada en El Salvador. “También contamos con un modelo de negocios de banca universal que beneficia a los diferentes grupos de interés alrededor de la banca”, dice su vicepresidente Internacional.

En un escenario de fusiones, adquisiciones y desinversiones, las oportunidades para las multilatinas financieras colombianas siguen abiertas y se podrían maximizar si se aprovechan las sinergias y sociedades con instituciones financieras de otros países, como la chilena.

Para Gutiérrez, de EAFIT, la banca colombiana debe mirar al sur y arriesgarse más en este escenario para acrecentar sus posibilidades de competencia, y para lograrlo debe innovar en sus portafolios hipotecarios y de infraestructura.

Ahora, estos nuevos actores en el contexto regional tienen claro que no es cosa sólo de apretar el acelerador. “El desarrollo internacional tiene que encajar muy bien con el modelo de negocio que se tiene y que se sabe hacer, con factores adicionales como las diferencias de mercados, la cultura, la forma de hacer negocios en los diferentes países, etc.”, enfatiza Rodríguez de Bancolombia. “Hoy en día todos quieren internacionalizarse, pero hay que hacerlo con mucho cuidado”.