Chicago, EE.UU. Tras años de dolores de cabeza y algunas decepciones, Boeing espera que el gobierno estadounidense declare este viernes que su revolucionario 787 Dreamliner es una nave segura para transportar pasajeros.

La certificación de la Administración Federal de la Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) permitirá a Boeing realizar la primera entrega del avión en septiembre de este año a la aerolínea japonesa All Nippon Airways. La certificación de la FAA se entregará en una ceremonia en la línea de vuelo de Boeing en Everett, Washington.

El Dreamliner, que promete elevar el nivel en el uso eficiente de combustible y la comodidad de los pasajeros, lleva un retraso de casi tres años respecto a su programa original. También se pasó en varios miles de millones de dólares del presupuesto previsto, según algunas estimaciones.

"Es algo trascendental. Hace unos pocos años nadie pensaba que este día llegaría", dijo Alex Hamilton, director gerente de EarlyBirdCapital.

Con 827 pedidos, el Dreamliner podría ser el avión más esperado en la historia de la compañía.

La estructura está hecha principalmente de compuestos de carbono de peso ligero, lo que ayuda a disminuir el coste del combustible para las aerolíneas. Los compuestos también permiten varias mejoras para los pasajeros, como una presión de aire en la cabina más cómoda y ventanas más grandes.

El desarrollo y la construcción hacen además un uso sin precedentes de una vasta cadena global de suministros, lo que podría reducir los costes de producción si funciona correctamente.

"Cambiará por completo el modo en el que los aviones se han fabricado hasta ahora", dijo Hamilton.

Boeing espera una tasa de producción de diez 787 mensuales para finales de 2013. No obstante, problemas en la cadena de suministros han provocado varias de las demoras embarazosas del programa.

No se sabe cuánto tardará el programa del 787 en dar beneficios. El consejero delegado, Jim McNerney, ha insistido en que aunque Boeing pueda haber tenido dificultades desde que propuso el avión hace ocho años, ha hecho un aparato que a largo plazo quieren y necesitan aerolíneas de todo el mundo.

La compañía estadounidense compite con Airbus, unidad de la europea EADS en los pedidos de aviones comerciales.