Con el fuerte dinamismo exhibido en los últimos meses por la economía peruana, representantes del sector establecen que Perú necesitará comprar en diez años unos US$2.000 millones en maderas, cifra que podría reducirse con el potencial forestal que tiene el país y que hasta el momento, ha sido parcialmente desarrollado.

En ese contexto, el gerente general de Reforesta Perú, Enrique Toledo, resalta que falta trabajar valor en 13 millones de hectáreas en la selva, lo que representa US$3.000 millones.

Pero pese a lo atractivo que puede resultar la participación en el mercado, existen una serie de dificultades al respecto.

Algunos problemas. En primer lugar, está el tema de los sobrecostos.

Uno de ellos es el flete que se paga para llevar la madera de la selva a Lima, que resulta más costoso que trasnportar la misma mercancía desde el puerto del Callao a China, comenta Isabel Franchini, gerenta general de Maderas Peruanas.

Otro aspecto relevante es la poca capacitación técnica del personal que trabaja en el sector y la escasa inversión en tecnología, debido a que el 90% de empresas son muy pequeñas, señala Jéssica Moscoso, directora de Cite Madera, de acuerdo a El Comercio.

Un tercer punto se refiere a la falta de inversión en hornos de secado, de acuerdo al coordinador de manufacturas diversas de Prom-Perú, Gustavo Trujillo, ya que al secar la madera posibilita un porcentaje menor de humedad y evita que se hinche, aspecto vityal para ofrecer un producto de buena calidad.

Mientras, Erick Fischer, presidente del comité de madera de la Asociación de Exportadores (ÁDEX) indica que en la actualidad, de los 7 millones de hectáreas concesionadas solo el 30% estaría en producción, debido a la falta de inversiones adecuadas.

Con esta panorámica, sin embargo, el mayor problema es la falta de una política de Estado de largo plazo para un sector que madura sus inversiones en dos décadas. Más aun, el tratado de libre comercio con Estados Unidos conlleva a que la nueva normativa se replantee y hoy el sector empresarial está en el limbo.

De resolverse los problemas más inmediatos, el representante de ÁDEX considera que en cinco años se podría llegar a exportar US$500 millones.

Al respecto, Ignacio Lombardi, presidente de la Cámara Forestal Nacional, dice que en diez años se superaría a Chile que, con menos terreno, sin bosques tropicales y solo con plantaciones, exporta US$3.000 millones en maderas.