La Comisión Ejecutiva Hidroelétrica del Río Lempa (Cel)l anunció que planea duplicar la capacidad de producción de la central 5 de Noviembre, un proyecto que reaviva el desarrollo de obras de generación eléctrica basada en fuentes renovables y que hace un parteaguas luego del traspié que la autónoma sufrió por los problemas en el montaje de la hidroeléctrica El Chaparral.

El plan que permitirá revitalizar a la primera generadora construida por la Cel no es nuevo, el mismo ha estado en la mesa de los ingenieros desde la década de los 70 cuando el país trabajaba en el montaje de sus principales proyectos: Cerrón Grande y 15 de Septiembre, pero se ha mantenido en espera mientras la entidad ha invertido esfuerzos en la actualización de los equipos de generación en las plantas que administra.

La estatal salvadoreña estima que invertirá alrededor de US$136 millones en la instalación de dos turbinas de 40 megavatios (MV), la construcción de una nueva casa de máquinas y de nueva infraestructura para la transmisión de la energía, entre otras obras complementarias para el proyecto que alcanzará los 170 MV de potencia.

Bases de licitación. La Cel está trabajando ahora en la elaboración de las bases de licitación de la obra, la cual debería estar en operación en 2015 y que permitirá que el embalse -localizado en los márgenes de los departamentos de Chalatenango y Cabañas-, amplíe la oferta de la autónoma, el único operador en El Salvador que administra hidroeléctricas.

La ampliación permitirá hacer más eficiente el caudal del río Lempa, específicamente en la central 5 de Noviembre que es considerada "de paso" por su embalse de baja capacidad y que se alimenta con descargas y agua "turbinada" por el embalse principal de la Cel, Cerrón Grande.

Nicolás Salume, presidente de la Cel, explicó que la obra será financiada con fondos provenientes de cuatro fuentes: dos préstamos (uno del Banco Centroamericano para la Integración Económica por US$57.5 millones y otro del KfW Banking Group por el mismo monto), una donación de alrededor de US$7.5 millones de LAIF y fondos de la entidad.

Para el nuevo proyecto la entidad abandona la idea de convocar a un concurso bajo la modalidad “llave en mano” (diseño, suministro y construcción), el polémico esquema aplicado en el montaje de El Chaparral, una obra que se construye en el río Torola, Morazán.

El Chaparral sigue. El contrato de El Chaparral se ha convertido en un dolor de cabeza para la estatal, la cual sufrió un duro revés el año pasado tras el paso de la tormenta tropical Agatha.

La intensidad de las lluvias asociadas al fenómeno dañaron severamente la zona de construcción y reveló fallas geológicas no identificadas en los estudios de suelo, los que ponen en riesgo el plan original de construcción.

Los problemas amenazan con llevar a un arbitraje a la Cel con la constructora del proyecto, la italiana Astaldi, entidades enfrentadas por lo riguroso del esquema “llave en mano”, que limita la posibilidad de hacer cambios al contrato o de subir costos, una condición que por ahora parece obligada.

Salume dijo ayer que las partes están trabajando para solventar el problema sin la necesidad de llegar al arbitraje y adelantó que el plan de construcción sigue y que esperan terminar la obra (valorada en más de US$220 millones) en tiempo, en 2015.

Actualmente las partes están a la espera de la llegada de un perito externo que revise el caso y que desentrampe el desacuerdo entre las partes.

Si los proyecto siguen en firme, en 2015 la potencia de las hidroeléctricas salvadoreñas sumará 140 megavatios.