El mercado salvadoreño es atractivo para los emisores de tarjetas de crédito. Según datos de la Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa), en este país de unos 5,7 millones de habitantes circula actualmente un millón de tarjetas de plástico. Sin embargo solo 760.000 son administradas por el sistema financiero.

El primero de enero de este año entró en vigor una nueva ley que regula al sector y se pusieron en marcha nuevas atribuciones de entidades como la Superintendencia de Obligaciones Mercantiles (SOM), una dependencia del Ministerio de Economía.

La SOM regulará un universo de 180.000 tarjetas que no estaban normadas y que corresponden a emisiones de casas comerciales, almacenes, ferreterías, gasolineras y otras empresas comerciales.

Carlos Alarcón, superitendente de Obligaciones Mercantiles, explica que el rol de la entidad había venido en declive y detalla, de hecho, que en 2009 tuvo poca actividad.

Este miércoles, la SOM firmó un convenio con la Superitendencia del Sistema Financiero (SSF) que comprende cooperación técnica entre ambas entidades y promete agilizar la resolución de quejas o investigaciones por parte de los emisores de casas comerciales.

Alarcón detalla que el mercado en su jurisdicción está compuesto por 19 emisores y que por ahora los casos que revisan son pocos: cuatro denuncias, una de ellas por acumulación de intereses por pagos extemporáneos.

“Es el caso de un almacén”, dijo, sin precisar el funcionario, que aseguró que uno de los problemas que encontraron en ese caso es que al usuario nunca le entregaron copia del contrato y había un problema con las fechas de corte lo que originó el incremento de los pagos. “Hemos resuelto el caso favorablemente”, explicó.

Más supervisión. Héctor Dada, ministro de Economía de El Salvador, sostiene que los cambios en la ley son vitales y el aumento en la supervisión dará paso a transacciones sin abusos.

El funcionario recordó que las tarjetas se han convertido en una herramienta de financiamiento. “Las tarjetas son ahora un mecanismo de financiamiento muy popular”, sentencia.

Víctor Ramírez, superintendente del Sistema Financiero, agrega que la nueva Ley de Tarjetas de Crédito es un gran avance para el sector y que cooperaciones entre la SSF y la SOM facilitarán la auditoría, en especial de aquellos emisores que han estado sin supervisión.

Ramírez dijo que si bien la Ley de Tarjetas de Crédito no puso tope a las tasas de interés han notado cambios en el sistema y que en parte los emisores se han movido a sectores “menos riesgosos”, de mayor poder adquisitivo.

El funcionario dijo que esto no significa que hayan restringido la oferta a los clientes de menores ingresos, pero reconoce que hay un cambio y que por ahora se deja ver una reducción en el número de tarjetas en general.