La junta del Grupo Santander, en la primera reunión presidida por Ana Botín tras la muerte de su padre, Emilio Botín, el pasado día 9, aprobó este lunes una ampliación de capital para adquirir el 24,7 % de su filial brasileña, Santander Brasil que aún no controlaban.

La junta de este lunes fue convocada, en un principio, sólo para aprobar esta ampliación de capital, aunque se convirtió en la primera comparecencia de la nueva presidenta ante sus accionistas.

Ana Botín, que preside desde el día 10 la principal entidad financiera española y el primer banco de Latinoamérica, aseguró que dedicará todos sus esfuerzos a mantener la trayectoria de éxito de su padre, que presidió el banco durante casi treinta años.

Aseguró que el Grupo tiene la base de capital, la fortaleza de balance y la capacidad de generación de ingresos necesarias para consolidar una evolución sostenible y creciente de sus resultados.

"Tengo la total confianza en que juntos lograremos hacer del Santander, en cada uno de los mercados donde operamos, la entidad de referencia para empleados, clientes, accionistas y la sociedad", dijo.

La ampliación de capital, de unos 4.600 millones de euros (unos US$5.962 millones) , se hará mediante la emisión y puesta en circulación de 665 millones de nuevas acciones ordinarias de cincuenta céntimos de euro de valor nominal cada una y una prima de emisión del 20 %.

La operación "es buena tanto para los accionistas minoritarios de Santander Brasil como para los de la matriz", dijo Ana Botín.

Esta operación, aseguró la nueva presidenta, muestra la confianza del Grupo en Brasil y en la capacidad de que la filial en ese país impulse sus resultados, que actualmente aportan en torno al 20 % a las cuentas de la entidad.

Además, dijo, con esta compra se afianza la diversificación geográfica del Grupo, que será la clave para consolidar esta nueva fase de crecimiento de "nuestros beneficios".

Por ello, añadió, "la oferta es buena tanto para los accionistas minoritarios de Santander Brasil como para los de la matriz".

Esta afirmación fue rebatida por algunos de los accionistas que intervinieron en el turno de palabra, quienes, tras expresarle el pésame por la muerte de su padre, le advirtieron del "riesgo país" de esta nueva inversión del grupo, así como de la devaluación que a su juicio supondrá para los actuales accionistas.

El Santander es el primer banco de Latinoamérica y su actividad en esta región aporta al grupo el 51 % del resultado total (en el primer semestre de 2014 más de 1.500 millones de euros de beneficios, unos US$2.000 millones).

Las principales filiales las tiene en Brasil y México, dos de las joyas del grupo financiero, y en menor medida en Chile y en Argentina.

Brasil es un mercado estratégico, con 27,3 millones de clientes y Santander Brasil, su filial, es el tercer banco privado del país y el primer extranjero.

En México, el Santander ocupa el tercer lugar entre las instituciones financieras, con alrededor de 10 millones de clientes.