La Paz. México espera que Bolivia pague un "precio justo" por la nacionalización de parte de una cementera en la que participa Grupo de Cementos Chihuahua, dijo este martes el embajador mexicano en La Paz, Rafael Cervantes.

Los comentarios coinciden con la llegada a La Paz de ejecutivos de Chihuahua que, según medios locales, intentan reunirse con el presidente izquierdista de Evo Morales, quien inició una ola de nacionalizaciones hace cuatro años.

El gobierno decretó al comienzo de este mes el traspaso al Estado de un 33,34% de la cementera local Fancesa, propiedad del grupo Soboce, en el que Cementos Chihuahua tiene 47%.

"Somos respetuosos de las acciones que toma el Gobierno boliviano, pero sí lo que piden el Gobierno de México y la empresa es que se pague un precio justo por las acciones de esta compañía mexicana que decidió hace cinco años invertir su dinero en Bolivia", dijo el embajador.

Motivación política. La oposición y la empresa han dicho que consideran que la decisión tiene una motivación política, porque Soboce es controlada por el ex candidato presidencial de centro derecha Samuel Doria Medina.

Doria Medina, a quien el gobierno de La Paz acusó de haber incurrido en "tráfico de influencias" en la privatización, dijo que las acciones de Fancesa por las que pagó US$26 millones en 1999 valen ahora al menos US$80 millones.

Fancesa tuvo en el 2009 una participación de casi 30% en el mercado boliviano de cemento, con una producción superior a las 500.000 toneladas. La firma reportó en 2009 ventas por US$65,7 millones y una utilidad neta de US$17,9 millones.