Pensaron que le dirían que no, así que prefirieron mantener el secreto. Sin embargo, fue el 5 de marzo pasado cuando todo salió a la luz. Ese día se dio a conocer la existencia de República Glaciar, una micronación creada en Chile por Greenpeace con el fin de proteger dichas masas milenarias de agua, las cuales se encontraban expuestas producto de un vacío en las leyes chilenas que no las reconocían como parte de su soberanía.

En la necesidad de explicar esta situación, nació la idea, a mediados de 2013, de que Greenpeace se hiciera cargo de eso que el Estado chileno estaba dejando de lado. “El vacío legal propiamente tal es muy concreto: los glaciares como tales no existen en la legislación, tenemos una ley de agua, pero esa ley que tiene múltiples defectos no considera los glaciares. Tenemos una ley de suelos, una ley de propiedad en coherencia con la ley de agua que tampoco considera los glaciares; tenemos restricciones a cierto tipo de aguas que están detenidas y que tampoco los considera porque tampoco están tan detenidos. Chile no tiene considerado los glaciares dentro de su marco jurídico, el que es contradictorio a la hora de referirse a los glaciares. En términos prácticos, Chile no tiene una legislación que permita establecer que hay glaciares. Solo hay una mención en la ley medioambiental que en sí misma es confusa, porque no existe definición”, explica el embajador de República Glaciar y director de Greenpeace Chile, Matías Asún.

En concreto, según postula el medioambientalista, en el país sudamericano existen tres problemas con respecto a los glaciares: estos no existen en términos legales, la legislación actual es incoherente y la necesidad de protegerlos no está garantizada en la ley, la que a su vez se puede reinterpretar.

Amenazas. Matías Asún revela que los grandes problemas que enfrentan los glaciares son los proyectos Andina 244, de Codelco, Pascua Lama y Alto Maipo, los cuales “pretenden usar a los glaciares como botadero, lo que es la constatación más concreta de que efectivamente Codelco destruye glaciares (…) hemos participado en la fiscalización de Pascua Lama y en la petición de cierre y retiro del permiso del proyecto Andina 244, donde hemos solicitado la invalidación del estudio de impacto ambiental. Creo que somos los únicos que hemos hecho eso, cuestión que el Servicio Nacional Ambiental tiene que decidir”.

Ante esto, el embajador es enfático al declarar que “la república no se acaba hasta que Chile no se comprometa a recuperar los glaciares”. Es decir, si el país sudamericano se hace responsable de ellos de una manera real, los glaciares pasarán a ser chilenos.

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Por ello, uno de los principales leit motiv de esta iniciativa es que la ley de glaciares que se está discutiendo en el Congreso reciba el apoyo prometido por tantos otros programas de gobierno y se convierta de una vez en realidad.

“En relación a la ley, la situación es bien complicada, porque el consejo minero, Codelco, la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) y otras organizaciones tienen una opinión muy retrógrada que establece que los glaciares son una amenaza a la inversión minera, lo que es un sin sentido. Lo que no es posible y no puede estar en la discusión es que podamos destruir glaciares para hacer proyectos mineros. Donde hay glaciares no se pueden desarrollar proyectos mineros con las tecnologías que hoy se están proponiendo, es simplemente inaceptable”, recalca.

Por todo lo anterior, el medioambientalista resalta que “el punto central es que la minería está destruyendo glaciares de dos formas: primero con proyectos medio ambientales que no resguardan el cuidado de los glaciares; la segunda, es bloqueando el proyecto de ley de glaciares, estableciendo que las cosas como están, están bien, y como están es que tenemos Pascua Lama y Codelco y yo no quiero otro Pascua Lama en mi país de origen. Pascua Lama no es solo resultado del accionar criminal de la empresa, es resultado de la regulación, del statu quo que tenemos que cambiar y eso supone una ley de protección de glaciares que permita considerarlos bienes nacionales de uso público, reservas estratégicas de agua y que garantice su perímetro de protección”.

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La nueva república. Esta nueva república es una puerta abierta a muchas acciones y Matías Asún lo tiene claro. “Fundar un país es un desafío gigantesco”, sentencia. Actualmente, República Glaciar cuenta con más de 90 mil ciudadanos, dentro de los cuales se encuentran personajes ilustres como Nicanor Parra e Isabel Allende. Además, posee embajadas en más de 40 países, como Santiago de Chile, Buenos Aires, Madrid, Ámsterdam, Sao Paulo, México y Berlín.

Aunque esta nueva nación tiene como único objetivo garantizar la protección de los glaciares que están sobre territorio chileno y retornarle su tutela a un país responsable, igual hay otras iniciativas en carpeta, las que por el momento prefiere mantener en secreto, entre ellas, la designación de autoridades.

“La república es real, pero más que estar preocupados de armar relamente un país, en todo el sentido del término, lo que nos preocupa es que sean los ciudadanos los que se empoderen, que tomen conciencia, que se informen y obliguen a las autoridades a manifestarse a favor de los glaciares, cuestión que supone una posición contraria a la realización de proyectos mineros en zona de afectación”, manifiesta Asun.

No obstante, dentro de la nebulosa que rodea a la nueva república está el concepto de delimitación, la que es confusa porque Greenpeace tomó posesión de todo los glaciares que existen en Chile y según la Dirección General de Agua son cerca de 3.100, pero siguen apareciendo más, por lo que el perímetro ha estado creciendo constantemente.

Al momento de referirse a si se pretende hacer habitable este nuevo país, Asún planteó que la creación de esta república no implicará proyectos de desarrollo inmobiliario, dado que lo que se busca es que los glaciares sean reservas de agua. Sin embargo, han estado realizando visitas constantemente para mantener presencia. “El ciudadano puede visitarlos con normas muy estrictas de cuidado y atención; el turismo puede convivir perfectamente, pero no puede quedarse, así ha sido siempre. El punto central aquí es la preservación de los glaciares. Nosotros somos una república inclusiva”, aclara el director de Greenpeace Chile.

Cuando Asún habla sobre los glaciares es claro y enérgico, pero su voz también refleja otras emociones: “desde el punto de vista histórico, esta campaña ha batido récords. En 21 días hubo más de 80 mil personas”, detalla con orgullo, y agrega que le gustaría llegar pronto a los 100 mil ciudadanos, para en años más, finalmente, contar con 17 millones de glaciarenses que difundan el mensaje que motivó, a unos pocos, a formar un nuevo país.