Sao Paulo. El volumen de agua en el llamado Sistema Cantareira, que reúne seis embalses conectados por túneles y canales y abastece gran parte de Sao Paulo, cayó hoy al 10%, su peor nivel histórico y que agudiza la crisis hídrica que atraviesa el estado más poblado de Brasil, informaron fuentes oficiales.

El nivel del sistema, que tiene capacidad para cerca de un billón de litros y es la fuente del agua distribuida a 8,8 millones de residencias en Sao Paulo, viene cayendo en los últimos meses de forma paulatina debido a la falta de precipitaciones en la región durante el verano.

En mayo del año pasado el volumen del sistema se situaba en el 62,3% de su capacidad, una cifra un 42,3% mayor que la registrada este lunes, según la empresa pública de saneamiento Sabesp, su propietario.

A pesar del bajo nivel de los reservorios, el gobernador del estado de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, descartó la implantación de un sistema de racionamiento este año, aunque adoptó medidas para intentar cohibir el consumo excesivo de agua por parte de los consumidores en medio de la crisis hídrica.

De esta forma, el gobierno de Sao Paulo aplicará una multa a los clientes de la Compañía de Saneamiento de Básico del Estado de Sao Paulo (Sabesp) que gasten por mes más que la media mensual del año anterior.

Altas probabilidades de escasez durante el Mundial. Dentro de la prensa brasileña aparecieron a comienzos de año reportes de agrupaciones sin fines de lucro que señalan que la posibilidad que se produzca una escasez del recurso durante la Copa del Mundo, que comienza el 12 de junio, son "altas".

La situación se haría más grave debido a que de las 32 selecciones participantes en el Mundial de Fútbol, quince de ellas han elegido a Sao Paulo como lugar de concentración.

Además se espera que durante las fechas que se desarrolle la Copa Mundial de Fútbol, Brasil experimente un alza en el consumo eléctrico, con el creciente riesgo que se produzcan apagones, como el registrado en febrero pasado, considerando la demanda interna, la necesaria para los estadios sede del torneo, y la visita esperada de más de 600 mil extranjeros, todos factores para temer interrupciones en el suministro.

Lo anterior considerando que gran parte de la matriz energética brasileña (cerca del 70%) proviene de la hidroelectricidad.

Especialistas aseguraron a principios de este año que la situación podría ser revertida si las lluvias se reanudaban a fines de febrero o en marzo, situación que no se concretó.

* Con información de EFE, Terra y El Mercurio.