Tegucigalpa, Honduras. La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) aún no alcanza el desempeño esperado para salir de la profunda crisis financiera que arrastra. Las medidas anunciadas como ajustar las tarifas al consumidor y la contención del excesivo gasto en la compra de energía térmica y renovable no serán suficientes mientras no se reduzcan las pérdidas eléctricas.

Esa realidad se refleja cada mes en los boletines estadísticos que la Empresa Nacional de Energía Eléctrica publica en su portal electrónico, los que después de una ligera lectura de la energía generada versus la potencia vendida deja al descubierto que esta es una de las causas que más impacta en las finanzas de la estatal.

Pérdidas eléctricas. El tema de las pérdidas eléctricas no es nada nuevo, sin embargo, lo preocupante es que en los últimos años han venido en aumento.

La estatal eléctrica dejó de percibir L 6.200 millones (US$321,5 millones) en 2012 por hurto, conexiones ilegales y pérdidas en la distribución.

A diciembre de 2010, las pérdidas ascendían a 24,2% y a diciembre de 2012 sumaron 29,8%. El año pasado se generaron 7.565,8 gigavatios hora en el sistema de la ENEE y la estatal reportó la venta de 5.308,4 Gwh a sus clientes, resultando una pérdida de 2.257,4 gigavatios, o sea 29,8%.

A febrero de este año, las pérdidas observan una ligera reducción al llegar a 27,7% (1.196,9 Gwh generados y 864,7 vendidos, dejando una pérdida de 332,2 gigavatios).

Expertos en materia energética consultados coinciden en que con esos niveles de eficiencia la ENEE no puede ser una empresa rentable y para alcanzar el punto de equilibrio entre los ingresos y los gastos se requieren millonarias inversiones para mejorar la red de distribución, así como un agresivo plan para combatir el hurto de energía, el fraude y las conexiones ilegales.

En esas mismas líneas de pensamiento se han pronunciado el Banco Mundial (BM), la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), organismos radicados en el país que en los últimos años han financiado costosos estudios para identificar las causas y soluciones de la crisis financiera que arrastra la estatal eléctrica.

El Banco Mundial concluye en su estudio “Honduras: temas y opciones de energía” que la crisis financiera puede ser explicada por una combinación de factores: (a) el deficiente desempeño de la ENEE (altas pérdidas eléctricas del sistema); (b) la vulnerabilidad de los costos de generación de un sistema predominantemente térmico a los altos y volátiles precios internacionales del petróleo y (c) los altos costos de los PPAs contratados a mediados de 1990, los cuales reflejan altos riesgos de mercado y soluciones de emergencia costosas.

Desempeño financiero. El rescate financiero de la ENEE pasa por una serie de medidas de corto, mediano y largo plazo.

Sin embargo, los expertos reconocen que mientras no haya un plan para reducir las pérdidas el desfase entre los ingresos y los egresos persistirá.

“Cualquier reducción en las pérdidas comerciales se traduce en más ventas y menos generación, lo cual significa mayores ingresos y menores costos de compra de energía”, subraya el informe del BM.

Agrega que buena parte de las pérdidas eléctricas son comerciales y pueden ser reducidas en el corto plazo con medidas correctivas agresivas.

Un estudio reciente estima que del 25% de pérdidas totales, las técnicas representan cerca de 10 puntos, lo que implica que las comerciales son de cerca de 15 puntos, de las que el 39% corresponde a fraude, 29% a conexiones en colonias marginales y 29% a errores de facturación.

Los expertos subrayan que el flujo de caja depende en gran medida de la aplicación de los correctivos indicados. El Banco Mundial ha planteado una serie de escenarios económicos para recuperar las finanzas de la ENEE, pero insiste en un programa de reducción de pérdidas.

Miguel Aguilar, presidente del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (STENEE), dice que el plan de rescate presentado al Congreso Nacional y discutido con otras organizaciones de la sociedad civil contempla reducir las pérdidas en 13 puntos durante cuatro años. Cada punto de pérdida significa entre 205 y 210 millones de lempiras, lo que significa que el año pasado la estatal eléctrica dejó percibir alrededor de 6.200 millones de lempiras.

Los países vecinos han logrado bajar a 15% el nivel de sus pérdidas eléctricas, que es el reto que las autoridades de la ENEE deben fijarse en el corto y mediano plazo.