Bogotá. El empresario peruano Rodolfo Orellana, acusado de dirigir una red criminal y prófugo de la justicia, fue detenido este jueves en la ciudad colombiana de Cali en una operación conjunta de Perú y Colombia, con el apoyo de la DEA y la Interpol.

La detención, que fue confirmada por el propio presidente de Perú, Ollanta Humala, desde Lima, se produjo en un apartamento de Cali, al parecer propiedad de un conocido del peruano.

Sobre el detenido "pesaba orden de captura en circular roja por cargos de asociación ilícita y lavado de activos", según un comunicado difundido por la Fiscalía colombiana.

De acuerdo con esa entidad, Orellana lideraba, junto a su hermana, "una extensa red criminal que incluía abogados, funcionarios judiciales, miembros de la policía activos y en retiro, políticos, notarios y registradores, cuya finalidad era la de apropiarse de bienes a través de la comisión de diferentes delitos de carácter patrimonial".

Para cometer estos delitos, ambos "utilizaban la intimidación y la violencia física y sicológica contra las personas que los denunciaban o investigaban", agrega el documento.

Orellana se fugó de la justicia de Perú hace más de 130 días y es, además, investigado en su país por presuntos nexos con el narcotráfico.

La captura de Orellana tiene lugar casi tres semanas después de la detención del coronel retirado de la Policía Nacional de Perú Benedicto Jiménez, su lugarteniente más conocido dentro de la organización criminal y quien se dedicaba a amedrentar a los jueces y fiscales que investigaban a la red.

Jiménez fue el policía que lideró en 1992 la detención de la cúpula de Sendero Luminoso, liderada por Abimael Guzmán, y desde entonces se convirtió en un héroe nacional.

Esta captura es considerada una de las más importantes de la historia reciente peruana tras la caída del sistema corrupto que lideró el exasesor de seguridad del expresidente Alberto Fujimori, el también encarcelado Vladimiro Montesinos.