Las empresas de biocombustibles confían en que el reclamo que la Cancillería realizó ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) contra restricciones impuestas por países del Viejo Continente al ingreso de ese tipo de productos, permita modificar la postura europea y abra de nuevo ese mercado a la producción argentina.

El presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), Luis Zubizarreta, señaló que la apuesta del sector pasa “porque Europa revea su postura, que realmente no tiene ningún asidero”.

“Desde el sector creemos que la acción que interpuso la Cancillería en la OMC va a terminar bien, Europa se va a dar cuenta que está subsidiando una industria ineficiente y que cualquier acusación por dumping no tiene sentido”, agregó Zubizarreta.

Para el dirigente empresario, “las regulaciones impuestas por algunos países de la Unión Europea ocultan medidas proteccionistas para favorecer a la industria de biocombustibles europea, que salvo algunos casos, es muy ineficiente”.

“Argentina abasteció durante varios años al mercado europeo sin problemas. Llama la atención que las trabas comiencen recién ahora”, agregó.

La semana pasada, la Cancillería presentó una acción ante la OMC que busca "lograr que se respete la normativa internacional para que estén garantizadas las condiciones de acceso del biodiesel argentino al mercado europeo, en igual de condiciones con otros proveedores".

Según señaló la cartera que conduce Héctor Timerman, "las normas europeas afectan la comercialización del biodiesel argentino en la UE al aplicarle un trato menos favorable respecto del proveniente de otros orígenes, en particular al producido en países de la Unión Europea".

Argentina es uno de los mayores productores de biocombustibles del mundo, como parte del complejo agroindustrial derivado de la soja.

En 2009, luego de que China decidiera disminuir sensiblemente la compra de aceite de soja, y en el marco de la promoción oficial a la producción de biocombustibles, la industria apostó a la producción de biodiesel, que tuvo al mercado europeo como uno de los principales destinatarios hasta el año pasado.

En este contexto, con una gran capacidad instalada, y con el mercado europeo en virtual estado de cierre, el sector enfrenta la disyuntiva de buscar nuevos destinos o volcar su producción al aceite.

Según señalaron distintas empresas del sector privado, una de las opciones pasa por el incremento del nivel de corte en el gasoil de consumo local, del 7% al 10%.

La discusión que el sector mantiene con la Unión Europea acumula diversas causas. En una de ellas es inminente el pronunciamiento de la Comisión Europea (CE) en torno a una denuncia de "dumping" presentada por la European Biodiesel Board (EEB) contra Argentina e Indonesia.

También está pendiente de resolución una presentación realizada contra el país por la presunta existencia de subsidios, por diferenciales arancelarios entre los aceites y el biodiesel.