Sao Paulo. Inversores brasileños exploran compras en la deprimida industria de biodiésel de España, un mercado de más de US$900 millones con un renovado atractivo tras la suspensión de las importaciones de Argentina.

Fuentes del sector dijeron que al menos un grupo brasileño de soja está negociando la compra de una planta de biodiésel en España, que está enfrentada con Argentina -un importante proveedor del combustible- por quitarle a la firma española Repsol el control de la petrolera YPF.

Y el interés podría multiplicarse en momentos en que Brasil, el segundo mayor productor de soja del mundo, busca agresivamente mercados para su sobredimensionada industria de biodiésel, que tiene una capacidad ociosa de más del 50%.

"Existen operaciones para hacerse con plantas a las que van a alimentar con materia prima de Brasil", declaró un diplomático español que declinó identificar a las empresas para no comprometer las negociaciones.

"Es un movimiento natural: España está barato, existe demanda para mezcla y no se puede importar biodiésel", añadió.

Un empresario brasileño al tanto de las negociaciones dijo que la compra está "cobrando impulso" y serviría de referencia para otros inversores.

España suspendió en abril las importaciones de biodiésel para castigar a Argentina, su principal proveedor -con ventas por 720 millones de euros (US$904 millones) en el 2011-, por quitarle a la petrolera Repsol el control de YPF.

Durante los próximos dos años, sólo comprará biodiésel producido en la Unión Europea, en un intento por reanimar una industria que opera a apenas 14% de su capacidad en medio de la peor crisis económica en décadas.

La pregunta, manifestaron los empresarios españoles, es cuántas plantas que bajaron la cortina tendrán el músculo financiero para aprovechar la oportunidad. Algunos creen que apenas un 25%.

"Para las compañías actualmente paradas no será fácil arrancar las plantas ni obtener 30 o 40 millones de euros (US$40 o US$52 millones) de circulante necesarios para operarlas", explicó Javier Vila, gerente para España de Vital, una subsidiaria del fabricante alemán de biodiésel a partir de residuos Petrotec AG.

"Para una compañía brasileña que aporte financiación en forma de aceite de soja, tomar posiciones en España en estos momentos podría tener sentido", añadió.

Aunque esto no abre automáticamente las puertas al biodiésel brasileño, vuelve atractivas las inversiones en un mercado que importa más del 70% del biocombustible necesario para cumplir la normativa europea de diluir su diésel mineral en una proporción del 7%.

"Si podemos atender el mercado de España y Europa, tener una planta allí sería interesante", dijo Mateus Henrique Andrich, director industrial de Olfar, un fabricante brasileño con una capacidad de 200 millones de litros de biodiésel al año.

Las oportunidades de compra sobran, pues la mayoría de las 50 plantas españolas de biodiésel cerraron en los últimos años ante la avalancha de importaciones subsidiadas, y están a la venta.

La adquisición de activos en España encaja bien en la estrategia de largo plazo de la industria brasileña de abrir mercados para su biodiésel fabricado a partir de soja.

Brasil es el tercer mayor productor de biodiésel del mundo después de Argentina y Estados Unidos. El año pasado, produjo 2.500 millones de litros usando apenas un 45% de su capacidad instalada.

"Este problema con Argentina ha creado una oportunidad para que Brasil se convierta uno de los proveedores de biodiésel para el mercado español y europeo", dijo el presidente de la Asociación de Productores de Biodiesel, Erasmo Battistella.

"Brasil está preparado para sustituir a Argentina. Tenemos una industria instalada y disponibilidad de materia prima", añadió el empresario.

Fabricar biodiésel en España permitiría además a las firmas brasileñas integrar sus exportaciones de soja hacia ese mercado, que se dispararon un 61% en el 2011 hasta US$1.193 millones.