Santiago. Una gran mayoría de las empresas chilenas estaría dispuesta a invertir en procesos de ecoeficiencia si contara con los estímulos fiscales adecuados, según los resultados que arrojó una encuesta de la consultora Regus.

Según el estudio, en Chile sólo 14% de las empresas monitorea su huella de carbono -inferior al 19% mundial- y sólo 33% invierte en equipos ecoeficientes.

Además, 35% tiene una política de inversiones en equipos de bajas emisiones de carbono, lo que coloca a Chile por debajo del 38% mundial.

Para 42% de las firmas consultadas, los costos operativos de estos equipos son bastante elevados y sólo invertiría en ellos si su valor fuera igual o inferior a los convencionales.

Sin embargo, 73% reconoce que daría prioridad a este tipo de inversiones, si que el gobierno ofreciese incentivos fiscales para invertir en equipos ecoeficientes o de bajas emisiones de carbono.

El vicepresidente de Regus en Latinoamérica, Michael Turner, explica que aunque la ley de energías renovables impulsó las inversiones en pequeñas centrales hidroeléctricas, eólicas y geotérmicas, aún es bajo el volumen de inversión en equipos ecoeficientes y de monitoreo.

"Si el gobierno se toma en serio los objetivos de reducción de emisiones de carbono para mediados de este siglo, tendrá que incentivar adecuadamente el cambio en todos los niveles (…) las reducciones fiscales supondrían una enorme contribución y, al acelerar las inversiones, se ampliaría el mercado, con el consiguiente descenso de precios”, añadió.

La legislación exige que las empresas generadoras de electricidad con una capacidad instalada superior a 200 MW acreditar que el 10% de la energía producida proceda de fuentes renovables no convencionales.

Pyme, más rezagadas. Según el estudio, sólo 8% de las pequeñas empresas chilenas monitorea su huella de carbono, frente a 40% de las grandes. El 28% de primeras invirtió en equipos de bajas emisiones de carbono, frente al 60% de las segundas.

A las pequeñas empresas les preocupan más los costos operativos, y 44% de ellas sólo invertiría en dichos equipos si sus costes fuesen iguales o inferiores a los de los equipos convencionales, frente al 32% de las grandes empresas.