Como jugadores que esperan al nuevo árbitro que llega a la cancha a pitar un partido y del que se desconocen detalles de cómo será su accionar. Así se muestran algunas empresas ecuatorianas que tienen negocios en Perú y que esperan ‘señales más claras’ sobre el rumbo económico que impondrá Ollanta Humala, electo presidente del vecino país.

La inquietud no es aislada para decenas de compañías que en los últimos años establecieron relaciones con ese mercado o destinaron parte de sus capitales para instalar operaciones en Lima y Piura, atraídos por las ventajas que esa economía ofrece: flexibilidad laboral, mercado interno robustecido, seguridad jurídica, entre otros.

Un empresario ecuatoriano que hace cinco años llegó a Lima con una unidad de negocios, asevera que la presencia de Humala despierta inquietud por su discurso de izquierda, que pese a ser más moderado que en la campaña del 2006, no deja claro si seguirá los lineamientos económicos que han llevado a Perú a convertirse en una economía abierta y de mayor crecimiento en la región.

“Creo que hay cautela hasta conocer hacia dónde apuntará y cuál será su trato a las inversiones” , dice el ejecutivo.

Durante la última década, a raíz de la suscripción de los acuerdos de paz, la presencia de firmas ecuatorianas ha aumentado en Perú; se calcula que más de 35 firmas han abierto oficinas e instalado plantas de producción, según datos del 2009 de la Embajada de Ecuador en la capital peruana.

Juan Diego Castanier, director de operaciones de Corporación Azende, que en Perú tiene la actividad de distribución de licores y producción de bebidas no alcohólicas desde el 2004, afirma que ellos esperan que “las reglas sean trazadas” por el nuevo gobierno que asumirá el 28 de julio, para ver las estrategias que adoptarán.

“Con la operación que tenemos allá no es que hemos tomado una decisión de que con este nuevo gobierno vamos a reducir esto o lo otro, simplemente esperamos que las reglas del juego se vayan trazando, que el nuevo árbitro entre a la cancha y ver cómo jugamos”, afirma Castanier, quien cree que no habrá cambios drásticos en la economía al inicio de la gestión de Humala.

Sin ahondar en detalles, Humala ha dado esta semana ciertas muestras de querer mantener la línea macroeconómica, respetar la independencia del Banco Central y las inversiones privadas, principalmente extranjeras.

De hecho, la Bolsa de Valores de Lima ha retornado a jornadas más tranquilas tras la histórica caída del lunes de más del 12% por el triunfo de Humala.

Karilyn Arenas, gerente de la asociación TP Consulting Dret, una firma que apoya en el área legal y tributaria a empresas ecuatorianas interesadas en establecerse en Perú, sostiene que ahora “se está esperando que (Humala) nombre al equipo técnico que lo va a acompañar y de acuerdo con eso, las empresas van a reaccionar”.

A criterio de Arenas, una parte de los temores de los inversionistas se ha mitigado con comentarios internacionales que se han efectuado sobre la fuerte base económica de Perú y el hecho de que no se han movido las calificaciones del país.

Carlos Grunauer, gerente de comercialización de la Compañía Azucarera Valdez, que tiene negocios en Perú a través de un distribuidor, dice que aspiran a que “el mercado no se contraiga por las expectativas que se están presentando con el cambio de gobierno”, que ha ofrecido mantener su conducta de relaciones comerciales internacionales.