Londres. La asociación de operadores e inversores en deuda de mercados emergentes EMTA recomendó que los bonos emitidos por la petrolera estatal venezolana PDVSA se negocien "sin cambios", o sin considerar intereses acumulados, de la misma manera en que se transan los que están en default o cesación de pagos.

La recomendación sigue un aviso similar emitido el mes pasado por EMTA sobre los bonos soberanos venezolanos y es probable que extinga cualquier convicción de que Caracas podría tratar de evitar un incumplimiento de PDVSA -fuente del 90% de los ingresos del país por exportación- para proteger sus activos petroleros clave.

Venezuela atraviesa por una crisis, con una inflación de cuatro dígitos y escasez de alimentos y medicinas. Economistas consideran que un sistema de control cambiario que rige en el país desde hace 15 años es el principal obstáculo para el funcionamiento del comercio y la industria.

Si bien el Gobierno venezolano ha prometido mantenerse al día con su deuda, ha diferido pagos tomando los plazos que dan los períodos de gracias e incluso más tiempo. La administración del presidente Nicolás Maduro culpa de esta situación al impacto de las sanciones que impuso Estados Unidos sobre la nación y funcionarios.

Cifras del año pasado mostraron que la deuda total del Gobierno venezolano ascendía a un poco más de US$140.000 millones. Los analistas estiman que la de PDVSA suma unos US$50.000 millones.

Entre sus bonos soberanos y la deuda de PDVSA, el país petrolero sudamericano tiene pagos atrasados por más de US$1.600 millones, con una buena parte de ese monto ya fuera del periodo de gracia, dijo el banco japonés Nomura en una nota difundida recientemente.

Cifras del año pasado mostraron que la deuda total del Gobierno venezolano ascendía a un poco más de US$140.000 millones. Los analistas estiman que la de PDVSA suma unos US$50.000 millones.

Expertos legales dicen que PDVSA es vulnerable a litigios debido a que sus activos extraterritoriales podrían ser potenciales objetivos para acreedores.

"En una guerra abierta con los acreedores, se podría ejercer una gran presión sobre Venezuela", dijo recientemente Lee Buchheit, uno de los principales abogados de reestructuración de deuda soberana del mundo.