Asunción. Si compilamos y ordenamos las publicaciones sobre las cotidianas transgresiones de un tratado internacional, nuestros lectores, sin mucho esfuerzo, concluirían que estamos escribiendo la historia de Yacyretá. Tomemos un caso: la sobreelevación de su embalse, que solo en noviembre último excedió en 42 cm el nivel obligatorio.

El registro que mensualmente actualiza el Departamento Técnico de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), margen argentina del río Paraná, como si se tratara de una simple y normal rutina operativa, destaca que el promedio de promedios de estos once meses del año fue de 83 metros con 40 centímetros sobre el nivel del mar (msnm).

Tal desparpajo llama la atención e inclusive injerta dudas en el sólido tallo de nuestros aprendizajes sobre el marco jurídico de la entidad paraguayo-argentina, en definitiva, ¿cuál es la cota final de la colosal masa de agua acumulada detrás de la represa de Yacyretá?

El Ing. Gustavo Segovia Dávalos, exjefe de obras complementarias de la EBY, testigo del proceso de construcción de la obra y de conformación de su embalse, en una entrevista anterior con nuestro diario, respondía que el “embalse de Yacyretá está siendo operado a un nivel superior (en promedio 83,50 msnm) a su cota de diseño o definitiva (83 msnm) en el eje Encarnación-Posadas, contrariando lo establecido en el tratado y en los documentos normativos internos de la EBY. Lo que se inició como una situación de emergencia y solo temporal en febrero de 2011 se transformó en un estado permanente que ya lleva más de cinco años”, explicaba.

Inquirido a qué razón o necesidad específica responde esta irregularidad, Segovia señalaba que “10 años antes de esa fecha (febrero de 2011) se desató en Argentina una crisis en su sector energético, que fue acentuándose con el paso de los años...”.

“La necesidad tiene cara de hereje” reza un viejo refrán; de las explicaciones de Segovia se infiere que con la sobreelevación del embalse de Yacyretá buscan generar más energía para atenuar la escasez de ella en el mercado eléctrico argentino.

“Los que estamos en el sector hidroenergético sabemos que la central hidroeléctrica Yacyretá siempre fue el ‘pronto socorro’ del sistema eléctrico argentino, tanto en situaciones de emergencia y colapso en otros sectores de su sistema, como también haciendo de regulador de los precios de mercado frente a los más caros de la energía eléctrica generada con las usinas térmicas”, agregó.

Se le preguntó de que manera podían medirse los “efectos benéficos” de la sobreelevación en ese mercado; “podemos señalar, con bastante aproximación, que cada 1 cm de sobreelevación del nivel equivale 2 MW de potencia adicional”, decía.

Paliar los efectos de la crisis energética en el mercado argentino con la sistemática sobreelevación del embalse de Yacyretá es como inocular droga en las arterias de un adicto.

En efecto, las semanales tormentas que últimamente castigan el área del embalse, especialmente en territorio paraguayo, alertan a propios y extraños de que en un espejo de agua más amplio y extenso, secuela inevitable de la sobreelevación, el viento genera olas más altas, las que a su vez golpean con mayor dureza las defensas costeras y las estructuras de tierra de la presa. Los estragos en estas estructuras están a la vista.