Beijing. Con el rápido desarrollo de los libros digitales, teléfonos móviles y las tabletas, los libros tradicionales se enfrentan a un gran desafío.

Según una encuesta realizada recientemente por la Academia de Prensa y Publicación de China, los ciudadanos chinos leyeron una media de 4,39 libros impresas, 77,2 periódicos, 6,56 revistas y 2,35 libros digitales el año pasado. Esta última cifra representa un crecimiento interanual del 65,5%.

En la encuesta participaron 18.619 personas de 28 regiones a nivel provincial, de las que el 31,3% eran jóvenes y el 26% eran residentes rurales.

Sólo un 1,3% de los encuestados consideró que leía mucho, mientras que más del 50% admitió que no han leído lo suficiente.

Asimismo, la encuesta muestra que las personas entre 18 y 70 años invirtieron una media de15,38 minutos diarios en leer, 98,85 minutos en la televisión y 46,77 minutos en internet.

Además, un 31,2% de los encuestados pasaron al menos 40 minutos diarios leyendo en sus móviles, un 13% más que la cifra registrada en 2011, y el contenido de su lectura estaba sobre todo ligado al mundo del entretenimiento.

A pesar de que las publicaciones en la red y los libros digitales tienden a reemplazar a los libros impresos, gran parte de la población sigue prefiriendo leer en papel.

La encuesta indica que el número de libros impresos que los chinos leen ha ido creciendo durante siete años consecutivos.

Sin embargo, la cifra sigue siendo inferior a la de otros países. Los surcoreanos, por ejemplo, leen una media de 11 libros al año, los franceses, 8,4; los estadounidenses, 7,0 y los japoneses, 8,5, señaló Wu Shulin, subdirector de la Administración Estatal de Prensa, Publicación, Cine y Televisión.

China está deliberando la creación de una normativa sobre la lectura nacional, y las industrias y los mercados relacionados estarán protegidas por la ley, destacó Wu.

El conocido escritor Han Shaogong dijo que el formato digital fragmenta la lectura, reduciendo significativamente la suma de conocimientos que puedan obtener los lectores y llamó a mejorar la calidad general del contenido en la red.

En 2011, la cadena de librerías O2Sun Bookstore se declaró en bancarrota, provocando el lamento de cientos de miles de lectores en la red.

Wu Yanping, gerente de la librería One Way Street, líder independiente del sector en Beijing, dijo que, a pesar de la presión deficitaria, considera su librería como "una plataforma de comunicación" y no un lugar donde simplemente se venden libros.

"Cooperamos con otras organizaciones culturales, invitamos a los autores nacionales y extranjeros y celebramos sesiones semanales para atraer a los lectores", agregó Wu.