Santiago. ¿Se imagina conectar a Chile a través de una red ferroviaria que funcione a base de energía renovable? Un medio de transporte que recorra los más de 4.200 kilómetros de extensión del país, pero que no contribuya con el cambio climático y sea amigable con el medioambiente. Un sistema que no esté a merced de los altos precios de la energía y los vaivenes del petróleo. Un proyecto que podría ser realidad, si avanza la propuesta que estudia Power Tube Mercosur.

La compañía, un joint venture con la firma estadounidense Power Tube International, pidió hace unos meses a la Empresa Ferrocarriles del Estado (EFE) de Chile todos los antecedentes para dimensionar un eventual proyecto de suministro eléctrico. ¿Cuál es la clave? El desarrollo de la energía geomagmática que, básicamente, consiste en la captura y levantamiento del calor de la profundidad de la tierra, para activar una turbina que genera electricidad.

El sistema desarrollado por Doyle Brewington, fundador de la firma, está basado en un tubo de potencia (Power Tube) de 60 metros de longitud y 1,20 metros de diámetro, que se encuentra enterrado bajo tierra, conectado a un generador de electricidad.

De visita por Chile, Brewington destacó las ventajas de esta tecnología: no genera polución, no consume hidrocarburos, no requiere mantenimiento, no consume recursos naturales, tiene bajo costo, la instalación es muy rápida y trabaja los 365 días al año. “Es un sistema muy competitivo y el más barato que existe”, aseguró en entrevista con AméricaEconomía.com.

El comienzo de la historia. Como buen creador, Brewington explicó que la tecnología original existe hace más de 150 años, y comenzó con lo que es la geotermia, sin embargo, él hizo algunas variaciones, y a diferencia de ese tipo de energía, la geomagmática no requiere la utilización de agua. “Esto es una de las cosas más fundamentales, considerando la importancia de este recurso, que debemos dejarlo para lo que realmente se requiere”, dijo.

En términos simples, los sistemas geotermáticos requieren de dos tubos, uno por el que se inyecta el agua, que al hacer contacto con el calor de la Tierra se transforma en vapor, y que sube por otro tubo a través del cual se activa una turbina que genera electricidad. En el caso de los geomagmáticos, por el mismo tubo se inyectan gases inocuos que activan una turbina que genera electricidad.

Fuente: Power Tube Mercosur

Entre 2000 y 2002, comenzaron a trabajar en los prototipos preliminares. Las primeras pruebas las realizaron en Costa Rica, pero el proceso terminó siendo muy costoso, debido a fallas con unas piezas que debieron exportarse nuevamente desde Estados Unidos, lo que hizo que el proyecto alcanzara los US$6 millones. “Fue un desastre, pero aprendimos mucho”, recordó el experto.

Después de esa mala experiencia, consiguieron arrendar un silo en territorio estadounidense, que había sido construido en la década de los 60, durante la Guerra Fría, y diseñado para la caída de bombas atómicas. Allí habilitaron la infraestructura para imitar el calor que produciría la roca caliente.

Ayuda en el camino. Los estudios comenzaron financiados por inversionistas que tenían pozos petroleros que estaban obsoletos, sin embargo, después de la crisis de Wall Street muchos se retiraron porque se quedaron sin dinero. A eso se sumó que el silo donde trabajaban sufrió una inundación. Sin dinero y sin lugar, Brewington se dedicó a analizar los cambios al prototipo.

En eso estaba trabajando cuando un día se topó con un oficial militar de una base cercana, el que tenía serios problemas de abastecimiento de energía. “Fue pura casualidad. Me preguntó qué estaba haciendo, le expliqué y me llevó hasta su edificio”, contó. Al rato, estaba con dos generales más y conectado con el Pentágono explicándoles cómo funcionaba el sistema.

Como la base tenía serios problemas para operar, comenzaron a trabajar conjuntamente para la implementación de la tecnología power tube en las instalaciones. Para ello, le facilitaron otro silo donde comenzar a desarrollar el nuevo prototipo.

Actualmente, el modelo Argus se está montando en un silo de la Base Altus, en el estado de Oklahoma, Estados Unidos, y para agosto prevén tener operativo el primer prototipo. “Vamos en camino a certificar el primero modelo primario, y la certificación va a venir del lado civil y militar”, adelantó el experto.

Pero no sólo eso, en el camino se encontró con una compañía inglesa que tenía una fábrica en Texas, la que tuvo problemas financieros con su firma matriz, por lo que iban a cerrar y despedir a 2.500 personas. “Nos contactamos con ellos y nos asociamos”, contó. Ahora, allí se montarán los power tube: “Lo bueno de la planta es que ya tenía técnicos muy preparados, así que sólo hubo que orientarlos en cosas más específicas", resaltó.

La planta de producción está ubicada en Sealy, Texas, a 80 millas de Houston y tiene capacidad para construir anualmente 1.000 unidades de power tube de 10 megavatios, 1.100 unidades de 5 megavatios y 1.200 unidades de 1 megavatios, en tres líneas de producción paralelas.

Dinero versus visión. A la fecha, ya tienen nueve joint ventures en operación: tres en América Latina, agrupados en Centroamérica, la región Andina y Mercosur; dos en Estados Unidos, uno en Canadá y el resto en Europa. Además, hay otro diez en camino.

Según explicó Pedro Cornejo, gerente técnico de Power Tube Mercosur, para Doyle Brewington lo más importante es que quienes entren al negocio tengan la misma visión que él tiene del mundo. “Él no hace negocios con empresas, hace negocio con personas”, explica, por lo que antes de cerrar los acuerdos analiza muy bien quiénes están detrás de los números.

Tan así, que durante un tiempo tuvo interesados a importantes inversionistas internacionales, principalmente a una compañía del gobierno japonés que le ofrecía US$85 millones y construir una planta allá. "Me invitaron a Tokio con mi mujer y nos atendieron con muchos lujos, con el objeto de cerrar el trato. Sin embargo, estando allá me di cuenta de que eran los mismos que financiaban la caza de ballenas, y decidí irme", aseguró Brewington.

"No quiero trabajar con gente que no piense igual que yo", sostiene. "Yo apoyo a las ONG que están en contra de esas prácticas, entonces, no podía hacer negocios con ellos. Le explique a mi gente y afortunadamente entendieron". En esa línea, asegura que él está trabajando para ayudar al mundo.

Las ventajas. Para Brewington, la implementación de los power tube puede ayudar a evitar los graves daños al medioambiente que causan los combustibles fósiles. Si se compara un power tube de 10 MW de potencia, con otra fuente de energía que utiliza hidrocarburos para producir los mismos 10MW, el power tube en un año evita 400 toneladas de polución atmosférica y ahorra el equivalente de 1 millón de galones de combustible, o el equivalente a 1.240 toneladas de carbó.

Fuente: Power Tube Mercosur

Además, la superficie que ocupa una planta geomagmática es menor que el de otra planta, por lo que el impacto visual es menor. Una vez hecha la perforación, la instalación sólo tarda 90 días, además, en la industria petrolera ya existe la tecnología necesaria para perforar las zonas.

El sistema es operado por computadores, ya que la información se recopila a través de satélites que envían la información a un centro, donde en caso de problemas se puede resolver todo computacionalmente, a través de un software desarrollado especialmente para ello. De todos modos, se capacita al personal preparado para resolver percances en cada zona.

Brewington destaca que cada power tube tiene garantizado su funcionamiento bajo tierra durante cinco años, sin necesidad de mantenimiento. Después de eso, se saca, se reemplaza la pieza con los avances que se hayan hecho, se lleva la pieza antigua, se actualiza y se reutiliza en otra parte.

Asimismo, agregó que los costos operativos para generación eléctrica compiten muy bien, incluso con el carbón, lo más barato, y aseguró que la energía geomagmática tiene 99% de eficiencia. La implementación del tubo y la cabina posee un costo inferior a US$1 millón y pueden instalarse cuántos se requieran.

Cartera de proyectos. El power tube fue diseñado inicialmente para los países que están en la línea de fuego, la zona del planeta más caliente, en la que se encuentran cerca de 135 países. Siendo la energía geomagmática una de la más abundantes en el mundo, en Chile es especialmente óptima, ya que el país está ubicado en el 'Cinturón de fuego del Pacífico', por lo que cuenta en todo su territorio con esta fuente de calor para generar electricidad.

Es por ello que el proyecto que estudian presentar a EFE contempla la división de distintos tramos ferroviarios, en torno a los 100 ó 120 kilómetros cada uno, donde cada segmento podría estar abastecido por un power tube de 10 megavatios, y con la seguridad de que si uno de los segmentos falla puede ser abastecido por el tramo vecino.

En su paso por Chile, Brewington también se reunió con autoridades gubernamentales y mineras, y destacó que considerando la escasez de agua de la zona norte del país, además de los altos costos de los combustibles fósiles, los power tube podrían ser un aporte importante para las empresas cupríferas. Además, según adelantó Cornejo, están analizando proyectos en Isla de Pascua y Juan Fernández, donde podrían estar implementando este tipo de energía el próximo año.

Pero no es sólo Chile. Brewington aseguró “que está cubierto todo lo que es Latinoamérica, incluso el Caribe. En Perú, estamos trabajando con la minería, que están buscando ser competitivos”. En Colombia, hay acuerdos con distintos municipios para la instalación de esta tecnología en zonas que las guerrilla vuela las líneas de transmisión y asaltan los camiones que llevan combustible.

En Europa, buscan convertirse en una opción para suministrar de energía a los nuevos autos eléctricos que están saliendo al mercado. Proyecto similar estudian en Estados Unidos, además están desarrollando iniciativas en distintos pozos petroleros que ya están caducados y podrían ser reutilizados con esta tecnología. Así como también han despertado el interés de varios hospitales, que están en zonas donde hay muchos apagones y que necesitan tener energía asegurada.

Pese a todos los proyectos en carpeta, durante este año sólo se fabricarán unidades para la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Pero ya a partir de 2011 serán despachados los modelos comerciales. Toda una tarea pendiente por delante.