Río de Janeiro. La participación de la energía renovable en la matriz energética brasileña subirá desde el actual 43,1% hasta el 45,0% en el 2021, según un estudio divulgado el miércoles por la estatal Empresa de Pesquisa Energética (EPE).

La oferta de energía a partir de fuentes renovables, principalmente la electricidad generada por hidroeléctricas y los combustibles producidos a partir de vegetales, crecerá un 5,1% al año en Brasil en la próxima década, según la proyección de la EPE.

La oferta de energía no renovable, por su parte, crecerá a un ritmo anual del 4,7%, según el Plan Decenal de Expansión de Energía, divulgado por el organismo estatal.

El crecimiento de la oferta de energía renovable a un ritmo superior al de energía no renovable garantizará satisfacer una demanda por energía que se prevé que crezca a un ritmo anual del 4,7% en la próxima década.

Según el EPE, la inversión en el sector energético brasileño hasta el 2021 está prevista en un billón de reales (unos US$500.000).

El presidente interino de la EPE, Amilcar Guerreiro, explicó que la planificación para el aumento de la oferta de cada fuente de energía en los próximos diez años fue planeado con el objetivo de permitir que la emisión total de gas carbónico del sector energético brasileño no supere las 680 millones de toneladas en 2020.

La meta es que la emisión en 2020 equivalga a la medida en 2005.

La oferta de cada fuente será regulada mediante las licitaciones que Brasil abrirá en los próximos años para otorgar concesiones a empresas interesadas en producir energía.

"Para una parte del horizonte las subastas (de concesiones) ya fueron hechas. Es decir que en los primeros cinco años gran parte de la oferta ya está definida. Pero para completar el horizonte de diez años serán realizadas nuevas subastas que seguirán el plan definido y con las que se intentarán alcanzar las metas trazadas", según Guerreiro.

Una de las metas más ambiciosas es la que busca elevar la producción de energía eólica de los actuales 1.000 megavatios hasta 16.000 megavatios en 2021.

Otra meta importante es elevar la oferta de combustibles producidos a partir de caña de azúcar en un 8,1% al año.

La capacidad instalada para la producción de energía crecerá en un 56% hasta el 2021 con la construcción principalmente de tres grandes hidroeléctricas en la Amazonía.

El crecimiento de la oferta de fuentes renovables compensará en parte el salto en la producción de petróleo, que se prevé que pase de los actuales dos millones de barriles por día a cerca de 5,43 millones de barriles diarios en 2021 con las gigantescas reservas que Brasil descubrió en aguas muy profundas del océano Atlántico.