Quito. La industria automotriz nacional perdió once puntos en la participación de mercado de las ventas en el último año. Aunque comercializó más unidades, el porcentaje frente al mercado total bajó. Mientras en 2016 sus ventas representaban el 50%, en 2017 fueron del 39%.

Esta pérdida de participación, asegura David Molina, presidente de la Cámara de la Industria Automotriz del Ecuador (Cinae), fue ocupada por vehículos que vienen de países con aranceles preferenciales, por la vigencia de convenios comerciales.

Así, Colombia y el bloque europeo ganaron mercado en este último año. Colombia creció del 6,9 % al 8,5 % y tiene la posibilidad de ingresar autos totalmente armados pagando 0 % de arancel; Europa subió de 3% al 4,5% y gracias al acuerdo con la Unión Europea (UE) irá bajando su arancel hasta quedar en 0% en los próximos años.

Aunque para Molina este tipo de convenios son positivos, el problema es que la industria nacional no tiene una política arancelaria que represente un incentivo. Actualmente paga el 15% y pese a que se ha aprobado aplicar una política de rebaja de aranceles en la medida en que se incremente el componente nacional, esta no se ha aplicado durante seis años.

Molina dice que el obstáculo para aplicar una política arancelaria proindustria está en el Comité Técnico del Comex, que mantiene “prácticamente secuestrado” este tema.

Aseguran que sin una política arancelaria, la industria nacional iría bajando sus niveles hasta llegar a un 19% de participación en el mercado.

Y asegura que sin una política arancelaria, la industria nacional, actualmente conformada por cinco ensambladoras (una de ellas cerrada) y al menos 60 autopartistas, iría bajando sus niveles hasta llegar a un 19% de participación en el mercado, en el peor escenario.

En este sentido, la industria ha hecho un pedido puntual al presidente Lenín Moreno, a través de una carta remitida el 13 de enero pasado, a fin de que se tome una resolución para este asunto.

Molina sostiene que ya hay casos de empresas que prefieren importar un modelo que seguirlo produciendo en el país, lo cual es preocupante.