Los más de diez años que lleva Paulo Pena en el negocio hotelero global lo han convencido de una cosa: pensar en el mediano y el largo plazo es clave en este rubro. Es bajo esta visión que el presidente y director general de Wyndham Hotel Group para Latinoamérica y el Caribe sostiene que la cadena hotelera seguirá creciendo en la región este año pese a que varias de sus economías se desaceleraron el año pasado. El Perú tiene un papel clave en la estrategia latinoamericana de la compañía para 2015 en adelante.

2014 fue un año de importante avance para la firma que trabaja, principalmente, franquiciando sus marcas a socios estratégicos locales en los países donde opera. El año pasado los ingresos netos de Wyndham Hotel Group ascendieron a US$1.101 millones, 7,2% más que en 2013. Aunque evita dar la cifra de facturación regional, Pena dice que América Latina y el Caribe jugaron un papel importante no solo en las ventas, sino también en la expansión del grupo el año pasado. La cadena abrió 24 propiedades en esta región, lo que significó un crecimiento de 20% de su portafolio en comparación con 2013 (cerró el año con 136).

La apertura de los nuevos hoteles tuvo lugar en 11 países a través de las marcas Wyndham Hotels and Resorts, Ramada, Days Inn, Super 8, TRYP by Wyndham y Howard Johnson. La firma incorporó 2.685 habitaciones en la región durante 2014, correspondientes tanto a nuevos hoteles como a expansiones de propiedades existentes, lo que representó un tercer año de crecimiento (cerró en 16.884 habitaciones a nivel regional). Actualmente la empresa tiene ocho marcas en 17 países de América Latina y el Caribe.

Este año, según Pena, será mucho más dinámico que el anterior. De acuerdo con el ejecutivo, la firma planea abrir más de 30 hoteles en la región y añadir alrededor de 4.000 habitaciones en 2015. “Estamos enfocados en Colombia, México, Brasil y el Perú”, resalta. El ejecutivo señala que en la región están enfocados en seguir trabajando a través de franquicias.

Foco peruano. Para el Perú, la empresa tiene planes importantes durante este año. A través de su socio estratégico Costa del Sol, la firma abrirá siete hoteles con la marca Wyndham Hotels and Resorts en 2015. “Incluye la conversión de seis hoteles ubicados en destinos relevantes (Tumbes, Chiclayo, el aeropuerto Jorge Chávez de Lima, Trujillo, Cajamarca y Piura) y la construcción de una nueva propiedad de 144 habitaciones en la ciudad de Lima. Estos hoteles serán full service (una categoría equivalente a los hoteles cinco estrellas) con salas de reuniones, restaurantes, entre otros servicios. “El objetivo es alcanzar las mil habitaciones en 2017 con la marca Wyndham”, dice Pena. La firma espera alcanzar esta cifra a través de las seiscientas habitaciones con las que contará a fines de 2015 –producto de la alianza con Costa del Sol– y de apertura de otras propiedades en los siguientes años. “Es una de las marcas más conocidas y globales que tenemos. Tiene mucha relevancia entre los pasajeros. Su público objetivo son ejecutivos y turistas”, dice.

Para los expertos apostar por franquicias hoteleras internacionales en el Perú es válido, ya que es un país que posee mucho potencial debido a la gran afluencia de turistas extranjeros. “Cuando los viajeros deciden ir a un destino y no conocen siempre buscan una marca hotelera reconocida para alojarse. Abrir un hotel sin una marca reconocida hace que se demore en recuperar el capital en comparación con estar asociado a una marca o franquicia conocida”, indica Tibisay Monsalve, gerente general de la Sociedad de Hoteles del Perú. Un reto para una marca nueva, según Monsalve, son los costos que genera traer políticas y estándares foráneos.

El hecho de que el Perú haya sido sede de eventos internacionales y que en el futuro vaya a albergar otros –como los juegos Panamericanos, la Junta de Gobernadores del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM), la cumbre del APEC, entre otros– le ofrece una buena perspectiva a las franquicias “Es el modelo más ágil y rentable. La lógica detrás de esta alternativa es que los gobernantes y ejecutivos que llegan por las cumbres o eventos internacionales prefieren a marcas que conocen por su presencia global”, dice Carolina Carranza, directora de la carrera de Administración y Turismo de la UPC.

El grupo hotelero también alista la apertura de un Ramada Encore a mediados de 2015. “Este hotel sería también una franquicia y se desarrollará de la mano de un socio distinto. Estará ubicado en el distrito de San Isidro”, adelanta Pena. ¿Podrían ingresar nuevas marcas de la cadena al Perú? “Cuando miramos una oportunidad evaluamos la marca que tiene sentido para el proyecto. En el Perú vemos que hay potencial para marcas del segmento económico como Howard Johnson, Super 8, entre otros. Estamos evaluando este tema”, dice. En esta línea, Tibisay Monsalve observa que existe espacio para desarrollar proyectos en el norte del país. “Ciudades como Chiclayo y Trujillo son muy atractivas porque se han vuelto destinos corporativos con las inversiones en minería, agro y otros rubros. Hay poca inversión hotelera y menos de marcas internacionales”, dice la ejecutiva.

Si bien la meta de Wyndham es alta en el Perú, los expertos coinciden en que la falta de infraestructura hotelera moderna configura una oportunidad para cualquier foránea global.