Cuando en 2013 la gestión de Steve St. Angelo, CEO de Toyota para América Latina y el Caribe, decidió invertir en Argentina US$ 800 millones para ampliar la planta de firma japonesa en ese país –tiene otras cuatro en Brasil y una en Venezuela–, más de un analista consideró en ese entonces que la decisión era arriesgada, debido a las condiciones económicas de esa nación sudamericana (bajo crecimiento y problemas inflacionarios). Casi tres años después de que esta inyección de capital se  concretara, los resultados de Toyota en Argentina contradicen las expectativas negativas. En 2016 esta planta alcanzó una producción récord de 97.768 unidades. Este mismo año, las ventas de Toyota en ese país crecieron 21% más que el año anterior y la pick up Hilux fue el vehículo más vendido del mercado argentino. Para Steve St. Angelo, este es un ejemplo de lo que gana Toyota al apostar por la región no solo en el corto, sino también en el mediano y largo plazo.
 
Así, aunque la región que encabeza St. Angelo –que no incluye a México– pasa por un enfriamiento económico, los resultados siguen acompañando al fabricante japonés. Las ventas del año pasado crecieron cerca de 4% respecto a 2015, mientras que la participación de mercado –en cuanto a unidades vendidas– aumentó de 8,5% a 10% del mercado. “El año pasado tuvimos varios retos. Entre ellos la desaceleración económica, la fluctuación de los tipos de cambio, la inestabilidad política, etc. Pensando en el largo plazo, las cosas son buenas”, dice el CEO. 

También hubo buenos resultados indivuales, según expresa el ejecutivo. En Chile, por ejemplo, el modelo Yaris se mantuvo entre los diez vehículos más demandados por los chilenos. En total, las unidades vendidas en ese mercado sudamericano crecieron en alrededor de 11% el año pasado. En el Perú, si bien no se creció en 2016, Toyota mantiene el liderazgo en las ventas desde hace 25 años. 

Zamba compleja . Si se habla de largo plazo, la situación de Brasil sin duda es neurálgica en la operación que tiene Toyota en la región. Oficialmente, la venta de vehículos en el mercado brasileño el año pasado fue de 2.050.456 (cifra bastante menor al récord alcanzado en 2012 de 3.802.000 vendidas y 20,2% menos que en 2015). Asimismo, la producción de vehículos en este país sudamericano se situó al cierre de 2016 en 2.157.379, resultado menor al obtenido el año previo. En esta plaza, por el contrario, Toyota vendió 180.251 unidades, lo que implicó un crecimiento de 2,5% respecto al año previo. “La confianza en Brasil ha mejorado, no es tan buena, pero ha mejorado.  Me siento más confiado sobre lo que vaya a suceder este año. En el segundo semestre veremos mejores resultados”, dice el CEO. 

Mientras que los resultados más recientes son positivos para la operación de la firma en Brasil, la visión de largo plazo también se muestra sólida. En mayo de 2016, Toyota inauguró su primera planta de motores en América Latina en la ciudad de Porto Feliz, São Paulo, proyecto que requirió una inversión de US$ 170 millones. “La planta de motores es una importante señal para la región. Es para decirles a los latinoamericanos que creemos en ellos, que seguiremos invirtiendo”, dice el CEO regional de Toyota. 

Algunos analistas comparten el optimismo de Steve St. Angelo por el mercado brasileño, al menos en el corto plazo. Según Franco Roland, analista sectorial de la consultora ABECEB, la producción de vehículos en Brasil para 2017 lograría un ligero crecimiento de 3% al llegar a las 2.220.000 unidades producidas. “Las ventas de vehículos 0 km, por su parte, crecerían 6,3% hasta alcanzar 2.180.000 autos nuevos comercializados”, dice el ejecutivo. Estas mejoras, a la que se sumaría un aumento de 10% en las exportaciones de vehículos proyectado por la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores, serían un reflejo del mejor resultado que obtendría la firma japonesa en ese mercado. Pero no todo lo que brilla es oro. “La recuperación [de ese mercado] sería incipiente. Y no está exenta de inestabilidad política y económica. Creemos que Brasil puede recuperar sus resultados históricos recién dentro de siete u ocho años”, advierte Roland. 

Desde Toyota hay optimismo sobre Brasil. “Antes de 2013, nuestra participación de mercado en Brasil era de 3,1%. Hoy es casi 9%”, dice Steve St. Angelo. El ejecutivo de la empresa japonesa también destaca que en este mercado se ha trabajado muy de cerca con los distribuidores a fin de enseñarles nuevas herramientas, se ha invertido en la capacitación de su personal en las plantas y se ha potenciado la atención al cliente. 
En general, las perspectivas del sector automotriz para la región, sin contar a México, son positivas. En el Perú, la confianza empresarial generada por la llegada del nuevo gobierno, además de los proyectos de infraestructura que empezarían a construirse desde este año, le generan confianza y buenas proyecciones al CEO de Toyota. Venezuela, donde actualmente Toyota también tiene una planta, es un caso, sin duda, complejo. Pese a la situación económica del país, la firma nipona no tiene planes de cerrar esa operación. “Nos hemos enfocado en resolver los problemas que tenemos. Reducción de costos, desarrollar ideas para conseguir dólares. Toyota siempre piensa en el largo plazo. Venezuela no se va a ir a ningún lado. Y la estabilidad vendrá en algún momento. Hay que ser pacientes y usar este tiempo para fortalecernos y capacitarnos, a fin de que cuando [el país] se recupere, estemos listos”, dice St. Angelo. 

Según Franco Roland, Argentina volvería a registrar un crecimiento en la venta de sus vehículos, que oscilaría entre 5% y 7% (alrededor de  750.000 unidades vendidas). “Argentina refuerza su posición como el segundo mayor mercado de Sudamérica”, dice. La producción en este mercado también crecería alrededor de 5%. Según BBVA Research, las ventas de vehículos en Chile este 2017 subirían 10% respecto al año previo. De otro lado, para la consultora IHS Markit, las ventas en el Perú crecerían este año alrededor de 6% (luego de caer 1,6% el año pasado según la Asociación Automotriz del Perú). 

El CEO de la firma tiene plena confianza en la región. “Creemos que el panorama es positivo. Los precios de los minerales se están estabilizando, el del petróleo ha crecido un poco”.

Para Motoki Yanase, analista sénior de Moody´s, los desafíos de Toyota en América Latina incluyen los eventuales impuestos que implementaría al gobierno estadounidense a los vehículos fabricados en México y la recuperación del mercado brasileño. A nivel global, dice el ejecutivo, los retos son la alta competencia de marcas globales y la necesidad de hacer un gasto mayor en innovación y desarrollo. 

¿Potencia verde?. Dentro de todas las categorías, Toyota ve mucho potencial en los vehículos híbridos en la región. Mientras que en esta parte del globo la comercialización de este tipo de vehículos representa menos de 1% del total de las ventas de Toyota, en Europa la cifra alcanza casi el 43%. “Estamos en la cuarta generación del Prius (el vehículo híbrido que comercializa en la región). El mundo quiere vehículos híbridos. Sin embargo, en América Latina estos tienen una penetración baja. Eventualmente, no habrá motores a gasolina o diésel. Serán eléctricos,  con hidrógeno o híbridos. Debemos empezar a enseñar a las personas las ventajas de utilizar tecnología híbrida”, dice el CEO regional de la fabricante. 

El ejecutivo estadounidense afirma que la marca va a enfocarse fuertemente en desarrollar más este mercado. “Los ratios de crecimiento de la industria de vehículos híbridos pueden ser altos, dado que el punto de partida es bajo. Las marcas aún no toman una decisión firme de insertarse en este segmento en particular”, dice Franco Roland. A ello, agrega, es importante considerar que, en tanto no haya perspectivas de crecimiento de los ingresos en varios países de la región, la posibilidad de que esta categoría crezca es más acotada.
 
Para José Antonio Quesada, director de EGADE Business School Santa Fe, el reciente desarrollo de políticas públicas en la región que fomentan el uso de vehículos que consuman y contaminen menos, podría beneficiar el desarrollo de la categoría. Sin duda, una categoría bastante retadora, en especial debido a que los latinoamericanos recién están conociendo la importancia de apostar por tecnologías verdes.