Fráncfort, Alemania. La compañía alemana de suministro energético E.on redujo en 2013 el beneficio neto 4%, hasta 2.510 millones de euros, en un entorno difícil en la generación eléctrica tradicional, pero descarta efectos en sus actividades en Rusia de la crisis de Crimea.

E.on informó este miércoles que el beneficio neto atribuible a los accionistas cayó en el mismo periodo 2%, hasta 2.142 millones de euros.

RWE, segunda compañía en Alemania de suministro energético, entró el año pasado en números rojos anuales (2.757 millones de euros), por primera vez desde hace más de 60 años, tras sufrir pérdidas en la generación de electricidad convencional en Europa.

El grupo italiano Enel, al que pertenece la eléctrica española Endesa, tuvo en 2013 un beneficio de 3.119 millones de euros, 10,3% más que el año anterior.

La facturación de E.on se redujo en el mismo periodo 7% hasta 122.450 millones de euros.

La ganancia operativa cayó el pasado ejercicio, hasta 5.681 millones de euros, 19% menos que en 2012.

La dirección y el consejo de supervisión de E.on propondrán en la próxima junta general de accionistas el pago de un dividendo por acción de 0,60 euros, frente al 1,10 euros por acción repartidos el año pasado.

La difícil situación del mercado de generación eléctrica fósil y la ausencia de ingresos de las compañías vendidas tuvieron un efecto negativo en el resultado.

Además, E.on tuvo en 2012 ingresos por un pago único relacionado con la renegociación de los contratos de gas que no se repitió en 2013.

El programa de ahorro que aplica la compañía desde 2011 y los beneficios más altos en la división de Exploración y Producción tuvieron un impacto positivo en las ganancias.

"Nuestros resultados de 2013 reflejan claramente los efectos negativos de un entorno económico y regulador difícil en Europa. En concreto, las ramificaciones de decisiones políticas en Alemania y los insuficientes precios de mercado para la energía convencional continúan teniendo un impacto adverso en nuestra cartera de generación", dijo el presidente de E.on, Johannes Teyssen.

Por ello "intensificamos en 2013 nuestros esfuerzos para adaptar E.on a los cambios de la situación del mercado".

El beneficio bruto de explotación (Ebitda) cayó el pasado ejercicio 14%, hasta los 9.300 millones de euros.

La deuda neta de E.on se redujo en 3.800 millones de euros, o 11%, hasta 32.000 millones de euros.

E.on ha decidido reducir en 13 gigavatios su capacidad de generación eléctrica convencional y cerrará más centrales eléctricas.

"Invertimos muy selectiva y cuidadosamente en nuestros nuevos negocios y mantenemos los riesgos al mínimo", añadió Teyssen.

E.on prevé lograr en el conjunto de 2014 un Ebitda de entre 8.000 y 8.600 millones de euros, menos que este año, por la caída de ingresos tras las ventas de activos del programa de desinversión.

Asimismo pronostica factores adversos del inicio de un nuevo periodo de regulación de la electricidad en Alemania y la caída del beneficio en Rusia, por los efectos negativos del tipo de cambio, y en la división de materias primas.

Teyssen dijo en la presentación de resultados que desde hace años E.on tiene relaciones empresariales con Rusia, independientemente de crisis políticas.

"No veo señales de que vaya a cambiar algo en la situación actual", añadió el presidente de E.on, cuyo salario se redujo el año pasado casi un millón de euros, hasta 3 millones de euros más opciones sobre acciones.

La compañía alemana ha invertido desde 2007 unos 6.000 millones de euros en Rusia y emplea a 5.000 personas en el país.

El presidente de E.on pidió al Gobierno alemán que establezca un mecanismo de capacidad para pagar la reconversión de la energía convencional.

La proporción de la generación convencional de energía se redujo en el Ebitda en 2013 casi 1.000 millones de euros, hasta 700 millones de euros, mientras que la de renovables subió 100 millones de euros, hasta 1.400 millones de euros.

E.on incrementó en 2013 las inversiones 16%, hasta 8.086 millones de euros, pero prevé reducirlas este año.