Chetumal, México. La primera tormenta tropical de la temporada de huracanes del Atlántico presentaba el domingo una amenaza incierta en el Golfo de México, mientras un reporte indicó que pozos de alivio podrían detener el peor derrame de crudo en Estados Unidos antes de lo esperado.

Degradada a una depresión tropical, se espera que Alex recupere la fuerza de tormenta sobre el Golfo de México durante el domingo, aunque no representa un peligro inminente para los esfuerzos de recuperación de petróleo en el dañado pozo de BP, frente a la costa de Luisiana.

Pero incluso si Alex pasa lo suficientemente lejos como para generar sólo grandes olas, podría complicar severamente los esfuerzos de limpieza desde Luisiana hasta Florida del petróleo que se filtra desde el 20 de abril de un pozo submarino, amenazando las pesqueras, turismo y vida silvestre.

Alex tiene al menos una posibilidad moderada de convertirse en un gran huracán en su paso por el Golfo y tras su llegada a tierra más tarde entre Brownsville, Texas, y Tuxpan de Rodríguez Cano en México, informó el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (CNH).

Pozos de alivio. Las estimaciones oficiales actuales sugieren que se están filtrando entre 35.000 y 60.000 barriles de petróleo al día desde el pozo dañado de BP, ubicado en el lecho marino, unos 1,6 kilómetros bajo la superficie.

El gigante energético recolectó más de 24.000 barriles el viernes y cerca de 11.640 barriles de crudo en la primera mitad del sábado, estimó la compañía.

El periódico británico Sunday Times dijo que BP podría cerrar la filtración a mediados de julio, dos semanas antes de su pronóstico para inicios de agosto. La perforación de dos pozos de alivio va más rápido de lo esperado, indicó, citando a fuentes familiarizadas con la operación.

Un portavoz de BP no quiso comentar el reporte y se refirió a un comunicado de la empresa emitido el viernes indicando que los pozos de alivio podrían tomar tres meses para estar terminados. La perforación de los pozos comenzó en mayo.

Nuevos equipos serán trasladados al lugar del derrame la próxima semana y podrían elevar la recolección diaria a 53.000 barriles de crudo, dijo el sábado el almirante Thad Allen de la Guardia Costera, quien coordina la respuesta estadounidense al derrame.

Altos funcionarios revisarán el miércoles planes de un nuevo sistema de contención que podría aumentar la recolección a 80.000 barriles diarios, indicó Allen.

Riesgo por tormentas. El progreso en los pozos de alivio y otros esfuerzos podrían ser detenidos si Alex u otra tormenta se acerca demasiado al lugar. Por ahora, Alex no representa tal riesgo. Sin embargo, cuando vuelva a las cálidas aguas del sur del Golfo, se espera que la tormenta recupere su fuerza.

En Grand Isle, Luisiana, un pequeño pueblo junto al mar en el Golfo de México y bastión de la pesca comercial y aficionada, los residentes esperaban con ansias noticias sobre la tormenta.

"Si viene y es algo grave, quizás podrías decir adiós a Grand Isle", dijo Pam Brooks, de 50 años. "El petróleo sería esparcido y cubriría todo", agregó.

El desastre del Golfo y su impacto en el gigante energético británico BP estuvo el sábado en la agenda de la primera reunión cara a cara del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el primer ministro británico, David Cameron, durante una cumbre en Canadá.

Las acciones de BP, que cuenta con la inversión de muchos fondos de pensión británicos, han caído fuertemente desde que comenzó la crisis del derrame y el viernes perdieron otro 6% hasta un mínimo de 14 años.