Buenos Aires. Ciudades argentinas cubiertas por ceniza emanada de un complejo volcánico chileno están sin luz ni agua de red, mientras su economía se resiente por la ausencia de turistas.

Villa La Angostura y Villa Traful, cercanas a la frontera con Chile y a la cadena de volcanes Puyehue-Cordón Caulle, sufrieron en la madrugada una lluvia de ceniza que tornó grises y espesas las azules aguas de los lagos que las circundan. Autoridades pidieron a los pobladores permanecer en sus casas.

El complejo volcánico entró en erupción el 4 de junio tras décadas de inactividad y desde hace días mantiene en jaque la operación de los mayores aeropuertos argentinos, además de afectar terminales del sur de Brasil y hasta Oceanía.

La combinación de fuertes vientos y lluvia afectó el sistema eléctrico en ambas localidades, donde las clases permanecían suspendidas y camiones de bomberos trabajaban tratando de limpiar la gruesa ceniza esparcida por las calles y en los techos de las viviendas.

"Estamos en manos del volcán y al volcán nadie lo gobierna", dijo a periodistas el intendente de Villa La Angostura, Ricardo Alonso.

"No hay velas, las calles están desiertas", contó por teléfono Alberto Cervantes, dueño de una farmacia en Villa La Angostura, ubicada en la patagónica provincia de Neuquén, unos 1.600 kilómetros al suroeste de Buenos Aires.

El comerciante agregó que la ciudad está bien provista de alimentos, agua mineral, combustibles y medicamentos, que llegan por tierra, aunque las rutas que la conectan con el resto del país sólo abren de día debido a que las cenizas cubren su señalización, lo que torna peligrosa la circulación nocturna.

Gustavo Suam, voluntario de Defensa Civil en la zona, dijo a una radio que "el pueblo está prácticamente el 80 por ciento sin luz, no tenemos agua potable porque la provisión del agua potable es a través de las bombas y no hay energía".

Temor por turismo. La principal fuente de ingresos de La Angostura y Villa Traful, el turismo, estaba completamente afectada por el cierre del aeropuerto de la vecina San Carlos de Bariloche, una de las mecas turísticas de Argentina, donde la preocupación por el posible fracaso de la próxima temporada invernal se extendía entre comerciantes y empresarios.

La declaración del desastre en la zona patagónica cordillerana permitirá acelerar la entrega de ayuda económica a la región azotada por el fenómeno.

"Está muy afectado el flujo de turistas, de brasileños, otros latinoamericanos y estadounidenses. Está afectado el turismo en un 80 por ciento", dijo por teléfono Viviana Risso, gerente del hotel El Casco, instalado en Bariloche a orillas del lago Nahuel Huapi, cuyas aguas se cubrieron de ceniza.

"Ha quedado todo muy gris. Dicen que va a durar un par de años", agregó, indicando que la ciudad había sufrido el martes cortes de luz.

Este miércoles los dos aeropuertos que sirven a la capital argentina, los mayores del país, permanecían abiertos y las principales aerolíneas que operan en las terminales reprogramaban sus servicios, paralizados intermitentemente desde la erupción.

Expertos dijeron que la nube de cenizas podría seguir afectando el tráfico aéreo por un tiempo ya que la actividad volcánica no muestra señales de estabilizarse en el corto plazo.