Tripoli. La escasez de energía y petróleo está afectando a la capital libia, Trípoli, profundizando la frustración pública mientras meses de conflicto con rebeldes respaldados por la OTAN hacen tambalear el apoyo al líder Muammar Gaddafi.

Trípoli ha sufrido apagones cada vez más seguido en las últimas semanas. Muchos residentes no tienen aire acondicionado durante los puntos máximos del calor del verano ni tampoco refrigeración mientras se preparan para comidas vespertinas durante el mes sagrado musulmán de Ramadán.

Algunas áreas de la capital libia están recibiendo apenas cuatro horas de energía al día, dijeron residentes esta semana. El Gobierno responsabiliza por la situación al contrabando, a ataques rebeldes a oleoductos y a ataques aéreos de la OTAN al tendido eléctrico, que la alianza niega.

Incluso en la fuertemente controlada Trípoli, donde periodistas extranjeros son seguidos en todo momento por guardaespaldas del gobierno y se les prohíbe reportar libremente, hay señales de que la escasez impulsa resentimiento contra el Gobierno de Gaddafi.

En los últimos días, según testigos, han habido reuniones aisladas y esporádicas de gente enojada por el deterioro de las condiciones de vida,

Luego de protestas iniciales cuando la rebelión contra Gaddafi estalló en el invierno boreal pasado, los residentes de Trípoli han sido relativamente pasivos ayudándolo a desafiar a la alianza militar liderada por Occidente que intenta derrocarlo con ataques aéreos.

Un área en las afueras orientales de Trípoli, Tajoura, se quedó sin energía por 28 horas esta semana. Embajadas extranjeras también han sufrido apagones que duran gran parte del día.

Mohamed Abu Ajeela Rashid, un ex ministro de salud libio que ahora es un doctor de alto rango en un hospital, dijo que la escasez estaba causando serios problemas. El sábado, indicó, la energía fue cortada mientras estaba realizando una operación y debió completarla a la luz de su teléfono móvil.

La crisis energética afectó esta semana el hotel en el que los periodistas extranjeros se están quedando, uno de los pocos lugares en Trípoli donde hay internet disponible.

Los libios ya están lidiando con el impacto del aislamiento de Gaddafi y casi seis meses de conflicto civil que ha dividido al país en dos entre áreas controladas por el Gobierno y por rebeldes, además de provocar los ataques aéreos de la OTAN.

En áreas costeras alrededor de Trípoli, los autos hacen filas de kilómetros en las pocas estaciones de servicio que siguen abiertas. Muchos libios han vendido sus autos o los han estacionado indefinidamente por falta de combustible.

Durante un mes en el que familias y amigos suelen reunirse para tener elaboradas comidas vespertinas ya que deben ayunar durante el día, el combustible ordinario que se usa para cocinar se ha vuelto escaso y costoso.

Un contenedor de gas que costaba el equivalente a entre 2 y 3 dólares hace algunos meses ahora puede costar al menos 20 veces esa cantidad, si puede ser encontrado.