Madrid. Los clientes del banco español Bankia han retirado depósitos por valor de más de 1.000 millones de euros desde su nacionalización la pasada semana, publicó este jueves el diario El Mundo, pero el Gobierno dijo que no hay una corrida de depósitos.

El secretario de Economía, Fernando Jiménez Latorre, salió al paso de los reportes y dijo que es falso que hubiese una salida de depósitos de Bankia.

En un escenario de enorme incertidumbre para el sector financiero en general y en particular para Bankia, que todavía tiene que desvelar su nueva estrategia y el nuevo plan de saneamiento financiero, las acciones de Bankia caían en torno a un 15 por ciento.

"La retirada de dinero se ha producido sobre todo en los primeros días tras la dimisión del anterior presidente (Rodrigo Rato) pero una vez que se ha nacionalizado yo creo que ha debido volver algo más de calma y la tranquilidad a los depositantes", dijo una operadora.

El flamante presidente del banco, José Ignacio Goirigolzarri, habría dado estos datos en la reunión del consejo de administración de Bankia celebrada en la víspera, según el diario.

"No tenemos constancia de ello", dijo el jueves un portavoz de Bankia sobre la información de El Mundo.

Con todo, los 1.000 millones de euros que menciona El Mundo representan el 0,6% de los depósitos que tenía Bankia a finales de 2011 y, según un analista bancario consultado, equivale a alrededor del 1% de los depósitos minoristas y corporativos.

"Es inevitable cierto impacto de toda la publicidad negativa sobre la nacionalización", dijo el analista.

Una fuente próxima al banco dijo que ya se estaba retirando dinero de Bankia antes del desembarco público.

"Creo que por eso el Gobierno la nacionalizó tan rápidamente", dijo esta fuente.

En el mercado, las acciones caían a las 11.41 hora local un 17% a 1,378 euros tras haber tocado un mínimo de 1,370.

Desde su salida a bolsa a 3,75 euros el pasado 20 de julio, las acciones han perdido más de un 63% de su valor.

El gobierno español tomó el control de Bankia, cuarta entidad bancaria del país, el pasado 9 de mayo en un intento de despejar las preocupaciones sobre la capacidad del banco para lidiar con el deterioro causado en sus cuentas por el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008.

La incertidumbre sobre el coste final de la reforma bancaria española ha causado entre los inversores el temor a un eventual y costoso rescate internacional, que pondría en peligro la supervivencia de la zona euro.