Buenos Aires. La falta de gas en Argentina podría costarle al Estado unos US$2.300 millones anuales, pues debe importar combustibles alternativos y energía eléctrica para suplir la falta del energético.

Según publica El Clarín, la poca disponibilidad gasífera ha repercutido en la producción industrial, en la actividad laboral y tiene un impacto económico en las arcas estatales.

La producción argentina de gas ha caído desde 2003, lo que ha obligado a buscar nuevas fuentes energéticas. En este contexto, el Gobierno aplicará cuatro medidas de emergencia que contemplan las importaciones de fuel oil y gasoil para las centrales de generación térmica; comprar gas natural de Bolivia; adquisiciones de GNL (gas natural licuado) que arriban por barco al puerto de Bahía Blanca y la provisión externa de energía eléctrica que las centrales locales no pueden producir por falta de gas.

Todas estas acciones tienen su costo: los volúmenes de compra de fuel oil y gasoil para las centrales térmicas programados para 2010, ascenderán a unos US$ 800 millones.

Por otra parte, Argentina paga a Bolivia US$ 7,40 por millón de BTU y la provisión promedio diaria es de unos 6 millones de metros cúbicos. Con esa tendencia, anualmente los pagos al vecino país serían de US$ 600 millones.

En tanto, para las importaciones de GNL se destinarán unos US$ 500 millones.

En cuanto a la compra de energía eléctrica, los proveedores son Brasil y Paraguay y, de acuerdo a las proyecciones que se manejan en el sector, se pagarán unos US$400 millones por la energía importada.