La posibilidad de que los aviones de Pluna sean embargados en el exterior para pagar las deudas que dejó la ex aerolínea de bandera uruguaya es cierta, y depende de la interpretación de los jueces. Si nada cambia y los ex trabajadores de la compañía aterrizan con su nueva aerolínea en los países adonde hoy los juicios siguen adelante, es “totalmente viable” que los aviones sean secuestrados por una sentencia judicial, según entiende el especialista uruguayo en derecho concursal, Eugenio Xavier de Mello.

Para evitarlo, una posibilidad es que los aviones sean negociados a otra empresa, o que se pueda establecer que el fideicomiso creado por ley para administrar los bienes de Pluna no forma parte del mismo grupo económico de la exaerolínea. De Mello agregó a El Observador que, incluso al venderse los aviones a un tercero de “buena fe”, no se podría decir luego que no estaban los compradores en conocimiento de la situación para quedar eximidos de responsabilidad. Esa defensa, establecida en el artículo 190 de la ley de sociedades, no podría ser invocada por compradores de los aviones al fideicomiso “dada la difusión que ha tenido el caso Pluna”, insistió el profesional.

De Mello recordó, además, el recurso de inconstitucionalidad que pesa sobre la ley que creó el fideicomiso y sacó a los aviones de Pluna del concurso de la compañía. En caso de prosperar esa petición ante la Suprema Corte de Justicia (SCJ), los aviones van al concurso de Pluna SA. “Sobre la posibilidad del embargo de los aviones en el exterior, ella no puede ser rechazada de plano. Si en algunos casos, según ha trascendido, acreedores brasileños de Varig obtuvieron embargos contra Pluna SA sobre la base de la supuesta existencia de un conjunto económico entre ambas empresas, bien podría ocurrir que esa Justicia entendiera que también lo hay con el fideicomiso”, dijo De Mello a El Observador.

Además, el profesional recordó que la justicia laboral es “más permeable” a la hora de admitir la teoría del conjunto económico.

Si existiera una sentencia en contra y se concreta un embargo en el exterior, es “natural” que el fideicomiso presente un expediente para defender la “intangibilidad” de sus activos frente a los acreedores de Pluna SA. Pero el éxito de esa defensa quedará limitado a las normas vigentes del país respectivo “y de la posición que adopte la Justicia”, insistió De Mello.

Un informe del estudio de abogados de Brasil contratado por Pluna Ente Autónomo, advirtió sobre “el riesgo” de que la compañía de bandera uruguaya pierda los juicios iniciados por ex empleados de Varig. El informe de Pinheroneto Abogados, con fecha de octubre de 2011 –al que accedió El Observador– consideró como “probable” que Pluna y Varig sean consideradas “un grupo económico”, por lo que Pluna puede ser “responsabilizada solidariamente por los créditos laborales garantidos a exempleados de Varig”.

Siempre conscientes. Ni bien el gobierno decidió bajar la cortina de Pluna, el 5 de julio de 2012, se instaló la idea de que los siete aviones Bombardier que formaban parte de la flota podrían ser secuestrados en aeropuertos del exterior, por los embargos entablados por los acreedores de la aerolínea de bandera. Esa posibilidad nunca fue descartada, aunque el gobierno haya intentando taparlo aludiendo informes jurídicos. Podría tener razón en que una nueva compañía aérea uruguaya no es la continuidad de Pluna, y por lo tanto no debe asumir las deudas con sus bienes. Pero el miedo nunca se fue.

Así se manejó el Poder Ejecutivo hasta que, el jueves por la noche, el presidente José Mujica aprovechó un breve encuentro con periodistas, a la salida de un acto del ministerio de Transporte (MTOP), para enviar un mensaje de preocupación. Dijo que los aviones podrían ser “secuestrados en cualquier momento” en el exterior, y confesó que ese inconveniente “subyace” tras el “esqueleto de Pluna”.

En el gobierno algunos se agarraban la cabeza esa noche cuando Mujica confesó ante periodistas el temor del gobierno sobre la posibilidad de embargos en aeropuertos fuera del país. El asunto era manejado en reserva entre los involucrados, incluso en el sindicato de ex trabajadores de Pluna. Ahora, manejan una fórmula “simple” que intentará “blindar” a los aviones, según dijo a El Observador una fuente del gobierno.

En la primera quincena de enero, El Observador informó basado en fuentes empresariales que con los aviones podría pasar lo mismo que sucedió con la fragata Libertad argentina y los llamados “fondos buitre”. El jueves, el presidente Mujica utilizó el mismo ejemplo y recordó que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner tuvo que aterrizar en Marruecos días atrás cuando viajó al Vaticano, para evitar un posible embargo de su avión.

El Observador consultó en ese momento al titular del fideicomiso que administra los bienes de Pluna, Javier Liberman, quien respondió que los aviones están libres de embargo y que no existen noticias de que pueda llegar alguno. “Yo soy el dueño de los aviones, y no tienen ningún embargo”, comentó. Ayer por la tarde, El Observador volvió a consultar al funcionario sobre el mismo tema, pero comunicó que estaría “fuera de circulación” hasta después de Semana Santa.