Washington. La cosecha de maíz de Estados Unidos, golpeada por una ola de calor, será un 1% menor de lo previsto por los analistas y apenas resultaría adecuada para responder a la demanda de alimentos, forrajes y combustible el próximo año, dijo este jueves el Departamento de Agricultura (USDA, en inglés).

Cuando sólo faltan algunas semanas para la recolección, el USDA estimó una producción de maíz de 12.914 millones de bushels (unas 328 millones de toneladas), que sería la tercera mayor en los registros.

Para la soja, previó una cosecha de 3.056 millones de bushels (83,17 millones de toneladas), un 4% menor de lo previsto por los operadores.

El dato de las producciones por debajo de lo esperado podría dar impulso a los precios de los granos, que se mantienen fuertes a pesar de las perturbaciones económicas que afectaron a otras materias primas.

El USDA dijo que una desaceleración de las exportaciones de maíz y del uso del grano en etanol significará mayores reservas del cereal al fin de la campaña actual, el 31 de agosto, con 940 millones de bushels frente a expectativas del mercado de 922 millones de bushels.

Las reservas de maíz bajarán a 714 millones de bushels antes de la próxima recolección, 5% por debajo de las expectativas del mercado y las existencias finales más reducidas en 16 años, y eso sería luego de recortes en las exportaciones y un menor uso para forraje animal y para producir etanol para combustibles.

La producción de soja es menor a lo esperado en parte por las lluvias e inundaciones en las Planicies del norte, que redujeron el área sembrada por 500.000 acres (unas 202.000 hectáreas).

El rendimiento sería 3% más bajo que lo que esperaba el mercado.

El Usda recortó sus proyecciones para las exportaciones estadounidenses de trigo, maíz y soja en el próximo año y señaló un alza en las existencias finales de los tres productos.