La agencia Brand USA, que comenzó a actuar en el 2011 como el primer organismo gubernamental encargado de promocionar el turismo extranjero, lanzó ayer una campaña televisiva dispuesta a conquistar las preferencias de turistas en Reino Unido, Japón, Corea del Sur y Brasil.

El gobierno estadounidense quiere recuperar el gancho perdido por su rígida política de visados y hasta por el mal humor de sus agentes de aduanas, pese a que sigue siendo el primer mercado receptor de turistas del mundo y que nunca antes necesitó echar mano de publicidad institucional.

“Land of Dreams” (Tierra de Sueños) es el lema de una campaña que intenta resaltar el carácter diverso e integrador de la cultura estadounidense y que excepcionalmente relega los colores patrios —azul, rojo y blanco— en los logotipos y promociones.

“Es la primera vez que Estados Unidos intenta presentarse como un destino singular de manera coordinada y consolidada”, declaró Vicki Johnson, portavoz de Brand USA.

Pese a que el 2011 fue un año positivo para el turismo en este país, al que hasta ahora le bastaba con Hollywood para promocionarse, Brand USA pretende aumentar el atractivo en mercados emisores de turismo no tradicionales, especialmente en países emergentes.

El año pasado visitaron Estados Unidos 62 millones de turistas, 4% más que en el 2010, quienes gastaron un total de US$153 mil millones en servicios y bienes, según datos del Departamento de Comercio.

La gran mayoría de turistas que visitan EE. UU. siguen procediendo de los vecinos Canadá (21 millones) y México (13,4 millones), y también del Reino Unido (4 millones).

Con un índice de desempleo del 8,1%, muy superior al que la primera economía mundial está acostumbrada, la llegada de turistas especialmente de países como Corea del Sur o emergentes como China y Brasil supone un potencial impulso para superar la crisis.

Según Brand USA, la campaña de imagen intentará acabar con los recelos sobre las estrictas normas de entrada en los aeropuertos estadounidenses, desde la percepción de las autoridades policiales, los tiempos de espera o los requerimientos de visados.