Tegucigalpa. La crisis en el sistema eléctrico de Honduras puede durar más de seis meses por la carencia de recursos para cubrir nuevas inversiones en líneas de transmisión, distribución y subestaciones.

Cálculos oficiales y de organismos de cooperación internacional consideran que la ENEE requiere entre 5,670 y 6,615 millones de lempiras (US$300 millones y US$350 millones) para superar los constantes apagones en la mayor parte del territorio.

Esas cantidades de fondos representan el rezago de inversiones programadas desde el año 2007 y que por razones aún no conocidas en el tiempo recomendado, lo que hubiera evitado los constantes apagones que se registran en varias zonas del país.

La estatal eléctrica no cuenta con los recursos suficientes para cubrir los requerimientos de inversión porque de cada lempira que recibe 80 centavos se destinan para la compra de potencia a los generadores térmicos privados.

Para 2011, la ENEE estima que la venta de energía le generará 18,851.6 millones de lempiras, de los que 15,138.8 se destinará para cancelar a las plantas térmicas.

Las inversiones. El Banco Mundial en su estudio "Honduras: temas y opciones en el sector energía", señala que el rezago de inversiones en redes de transmisión y distribución, así como en subestaciones, ha disparado los requerimientos de capital para mejorar el servicio que la ENEE brinda a 1,320,784 abonados.

La inversión en líneas de transmisión y distribución se convierte en el reto más importante en el corto plazo para la administración de Porfirio Lobo Sosa, lo que requerirá movilizar recursos de fuentes oficiales y la búsqueda de financiamiento internacional.

De acuerdo con el Banco Mundial, de los US$300 o US$350 millones urgentes para inversión, apenas el 30% está asegurado, o sea entre US$90 millones y US$105 millones.

Entre 2007 y 2010, la ENEE tuvo que haber invertido en líneas de transmisión y subestaciones alrededor de US$250 millones, lo que hubiese asegurado la calidad del servicio en el mediano y largo plazo, ya que estas mejoras garantizaban el suministro para los próximos 30 años.

El subgerente técnico de la estatal eléctrica, Leonardo Deras, dice que esas cifras coinciden con los montos de los proyectos identificados por el departamento de Ingeniería, los que han sido categorizados para acelerar su ejecución.

Cuando el BM presentó los resultados de su estudio al gobierno de Manuel Zelaya Rosales advirtió que "el programa de inversiones de la ENEE para 2007-2015 está muy cargado en los años iniciales por los proyectos de transmisión y de subtransmisión que se han venido acumulando al no poderse implementar en el pasado debido a restricciones financieras, las inversiones en el programa de reducción de pérdidas, y las inversiones propuestas para mejorar los sistemas de información y de gestión de la ENEE.

Agregaba que era urgente el reforzamiento de las redes de transmisión y de subtransmisión de alto voltaje, la rehabilitación y expansión de las redes de distribución. "Este es un programa muy ambicioso y representa un incremento en las inversiones anuales promedio de la ENEE de US$21 millones (2001-2005) a US$70 millones", señala el informe, el que tuvo un costo de US$600.000, donado por el Banco Mundial.

"Casi todos los grandes proyectos son componentes del plan de expansión de transmisión de 230 KV para mejorar la calidad y confiabilidad del suministro en las regiones norte y oriental ahora servidas con líneas de 138 KV y de 69 KV, respectivamente", de acuerdo con el Banco Mundial.

El financiamiento. La búsqueda de recursos para asegurar el plan de inversiones será una carrera contrarreloj para el gobierno. Dos opciones tiene la administración Lobo Sosa: la cooperación internacional (préstamos y donaciones) y la emisión de deuda interna.

Por el momento, los organismos multilaterales de crédito han comenzado a oxigenar las finanzas de la ENEE.

Se conoció que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tiene aprobado dos préstamos por US$30 millones y US$32 millones, respectivamente. Por su parte, el Banco Mundial (BM) tiene disponible US$40 millones.

El gerente de la ENEE, Roberto Martínez Lozano, dijo que ha comenzado gestiones con países amigos para obtener respaldo financiero.

Leonardo Deras, subgerente técnico de la estatal eléctrica y responsable de las operaciones de la empresa, dice que el plan de inversiones ha comenzado a ser ejecutado pero no disponen de la totalidad de los fondos para la construcción de nuevas líneas y la compra de subestaciones. Agregó que la entrada de recursos apenas cubre los costos de operación, por lo que no hay fondos para inversiones.

Asimismo, dijo que para solucionar la crisis en la zona occidental se necesita una inversión de US$40 millones (756 millones de lempiras).

En el caso de Olancho y el Bajo Aguán, el capital financiero requerido es de 68 millones de dólares (1,285 millones de lempiras).

La otra alternativa es la emisión de bonos, tal como hizo la administración de Manuel Zelaya Rosales, quien emitió deuda interna por la suma de 4.000 millones de lempiras para cancelar la deuda a los generadores térmicos.

Por el momento, la Secretaría de Finanzas no ha emitido una opinión técnica que indique que esa opción es viable por el impacto que puede tener en el gasto público.

Se espera que este tema sea abordado con la misión técnica del Fondo Monetario Internacional que arriba hoy al país, ya que habrá que ajustar las metas indicativas de la deuda pública externa y del endeudamiento interno.

Invierten US$30 millones en subestaciones. Las nuevas subestaciones que entrarán en servicio son Catacamas, a finales de este año, y Amarateca, prevista para fines de 2012.

En ambos proyectos la inversión es de 30 millones de dólares, recursos que fueron aprobados por los organismos financieros internacionales. El subgerente técnico de la ENEE, Leonardo Deras, dice que estas obras no serían posible sin el apoyo económico de la cooperación externa, porque la empresa no dispone de recursos.

Agrega que estas dos subestaciones vendrán a mejorar el suministro de energía eléctrica en varias ciudades del país.