La escasez y el alza de precios de algunos productos alimenticios en el país moviliza al gobierno y al presidente Evo Morales Ayma a buscar alianzas con los empresarios agropecuarios y con los pequeños productores campesinos para enfrentar la crisis alimentaria.

El jefe de estado se reunió este miércoles en Oruro con productores del altiplano, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) y la Confederación Nacional de Ayllus y Marqas del Qullasuyu (Conamaq) para escuchar sugerencias que apunten a mejorar la producción agropecuaria y de alimentos.

“No es un problema que se ha generado en las naciones en desarrollo, como Bolivia, sino que viene del exterior por los efectos del calentamiento global que generó sequías, inundaciones y otros desastres que destruyeron los cultivos y diezmaron el hato ganadero”. Evo Morales explicando los problemas de alimentos en el país.

Bolivia no debe esperar que las naciones industrializadas cambien las políticas de desarrollo que han provocado la crisis alimentaria, sino promover programas de producción que enfrenten el problema, dijo Morales, según la agencia estatal ABI.

El 28 de enero, el mandatario ya había sostenido un encuentro similar con productores agropecuarios y agroindustriales del oriente. Las reuniones del Presidente coinciden con la escasez y con el encarecimiento de algunos productos básicos como el azúcar, el maíz, la carne de pollo y otros alimentos.

Víctimas. “No es un problema que se ha generado en las naciones en desarrollo, como Bolivia, sino que viene del exterior por los efectos del calentamiento global que generó sequías, inundaciones y otros desastres que destruyeron los cultivos y diezmaron el hato ganadero”, explicó Morales, para añadir a renglón seguido que “en esta crisis hay culpables, cómplices y víctimas de la crisis alimentaria”.

Ése es el caso del azúcar. Desde finales del 2010, el contrabando y la especulación provocaron que el endulzante desaparezca de tiendas y centros de abasto tanto del área urbana como rural en todo el país. La Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) no pudo atender a precios subsidiados la demanda traducida, hoy, en enormes filas de gente en sus puntos de venta desde la madrugada.

Frente a esta situación, el lunes el gobierno, en un acuerdo con los ingenios del país, determinó elevar el kilo de Bs 5,30 a Bs 8 y el producto ofertado por Emapa de Bs 5,30 a Bs 7,50 y la arroba de Bs 61 a Bs 82,50.

Morales recordó que para frenar el desabastecimiento y los problemas de producción de caña de azúcar, el Gobierno determinó también importar e impulsar una empresa estatal. Identificó como factores para la falta de este producto la sequía en el oriente y la especulación por el monopolio de la industria. “Siempre hubo sequía, el problema es que ahora empeora por el cambio climático”.

Pero no es el único inconveniente, en el altiplano los agricultores soportan heladas y granizadas. En Chuquisaca, por la helada, no habrá papa, advirtió. También recordó que este año sólo se cosechará un 50% de la quinua producida el año pasado.

También existe escasez de maíz para abastecer a la industria avícola. Por ello, el 19 de enero, el Gobierno anunció la importación de 50.000 toneladas del producto con un gasto de $us 16 millones y a su vez acordó junto a los productores estabilizar el precio de la soya en $us 360.

Esto con el objetivo de garantizar el grano a la industria avícola y evitar que el precio del pollo se incremente en los diferentes mercados.

Morales sugirió a las organizaciones reunidas en Oruro impulsar la producción de miel de abeja. “Los médicos dicen que es más saludable, por eso he pensado cómo podemos emprender un programa para instalar colmenas. De esa manera, ese compañero (productor) en lugar de hacer fila detrás de Emapa (por azúcar) tiene miel”, precisó.

Lo mismo se puede hacer, dijo, si se incentiva la producción de pollo criollo en diferentes regiones. Morales responsabilizó, asimismo, a los países industrializados de contribuir al calentamiento global y generar cambios climatológicos.

Sin embargo, manifestó que no se puede esperar a que estos países hagan algo al respecto, por eso recordó que la crisis alimentaria debe servir como oportunidad para resolver el problema en el país, pero también exportar alimentos.

“Si se presentara una hambruna en el altiplano como consecuencia de heladas, por qué no traer alimentos desde oriente en lugar de importar”, dijo el Mandatario. También se preguntó por qué en el Chapare no se cultiva yuca si el precio de la arroba en el oriente llegó a Bs 80 y el de la papa a Bs 40.

El Jefe de Estado recordó que existen pedidos de algunos países de la región para comprar 3.000 toneladas de papa y 3.000 toneladas de cebolla porque la crisis alimentaria es mundial, no es sólo de Bolivia. “Qué hacemos, de dónde obtenemos esa producción. Si me dicen que en unos cinco meses garantizamos esa producción, exportemos a precio garantizado”, señaló.

Causas. La crisis alimentaria boliviana se agudizó en los últimos años por factores climáticos adversos, la inseguridad jurídica y las restricciones a la exportación de ciertos productos decretadas por Morales, declaró a Efe el presidente de la Asociación de Productores de Trigo y Oleaginosas, Demetrio Pérez.

Citó como ejemplo el maíz, cuya producción fue deficitaria “como nunca antes” por la sequía que azotó a la región oriental el 2010, junto con el veto del Gobierno a las exportaciones del grano y la liberación de precios para importarlo. “El productor perdió plata cuando se le cortaron las exportaciones, porque pudo haber aprovechado los buenos precios que había afuera”, afirmó Pérez.

Agregó que “los que más ganan” son los intermediarios que acopian el producto y luego lo venden a precios “inflados”, subrayó.

Es también el caso del azúcar, cuya escasez y encarecimiento comenzaron a fines del 2010, tras un aumento de hasta el 80% del precio de los carburantes y que se anuló luego. Según la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), la producción de caña de azúcar bajó 28% el 2010.

Existe una crisis mundial. El ministro de Economía, Luis Arce Catacora, recordó que los cambios climáticos provocaron una crisis alimentaria a nivel mundial. Refirió un estudio que indica que la producción mundial de alimentos debe subir en 40% para evitar una hambruna mundial.